En primer término quisiéramos volver a destacar la salida del libro de Rafael Paz Psicoanalizando, que fue presentado el pasado jueves 29 de junio por Ricardo Rodulfo, Carlos Nemirovsky y Daniel Biebel. Si no es el esfuerzo volver sobre esta presentación, es por la importancia del libro que viene a coronar una larguísima trayectoria profesional de Rafael Paz cercana al medio siglo y sumamente comprometida tanto en la clínica como en la transmisión del psicoanálisis, con especial referencia a su dedicación a los colegas más jóvenes. El libro es verdaderamente un libro de madurez, sumamente denso y de compleja lectura porque se trata en él de transmitir los matices más finos de una experiencia bien personal, pero que se trasunta tanto en el tratamiento del arsenal conceptual de psicoanálisis como en el tratamiento de diversos materiales clínicos, que hasta incluyen un extraño episodio del análisis personal del autor. Es visible que Paz no cite conceptos desprendidos sino que trabaja los conceptos que ha heredado de un modo singular y notoriamente independiente de cualquier efecto de escuela o de institución. Creemos que la presentación trató de estar a la altura del libro porque en los tres comentarios se evidenció un esfuerzo por pensar, más allá del escenario habitualmente más frívolo y social de la presentación de un libro.

 

En un orden de cosas muy distinto, un gran acontecimiento de este mes es la asunción por parte de Virginia Ungar del cargo de presidenta de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA). Es fácil quedarse en la referencia al hecho de que es la primera vez que una mujer ejercerá esta presidencia, como es demasiado fácil enorgullecerse porque sea una colega argentina. Mucho más importante y significativo nos parece que Virginia Ungar haya llegado a esa presidencia no por acuerdos políticos secretos sino por un largo recorrido de trabajo institucional de dimensiones internacionales, que la han llevado a recorrer los más diversos lugares del mundo e incluso a fundar instituciones psicoanalíticas allí donde aún no las había. Por otra parte es también mucho más importante destacar que sube a la presidencia con un ambicioso proyecto de ciertas reformas, entre ellas modificar los planes de estudio para jerarquizar un plano más igualitario en psicoanálisis de niños, incorporando las dimensiones teóricas que el mismo ha ido desarrollando a la formación general del psicoanalista, aunque éste no se proponga trabajar en ese campo. Los que conocemos el espesor y la inercia de la burocracia psicoanalítica medimos el esfuerzo que le espera para llevar a cabo un proyecto, la acompañamos y le deseamos la mejor de las suertes.

 

Esta asunción de Virginia Ungar se producirá en el marco del 50º Congreso Internacional de Psicoanálisis titulado Intimidad, que está por celebrarse en la Ciudad de Buenos Aires a fines de este mes. Entre las distintas actividades a realizarse en dicho congreso, señalamos un panel que reúne con el título de La intimidad: ¿Cómo afecta al psicoanálisis la dilución actual de la intimidad que prevalece en nuestros días?, integrado por el Dr. Julio Moreno como Presentador, el Dr. Ricardo Rodulfo y la Lic. Paula Sibilia como Co-Presentadores, y la Lic. Janine Puget como Moderadora.