Ricardo Rodulfo (Buenos Aires, Argentina) es Profesor Nacional de Música. Doctor en Psicología por la Universidad del Salvador. Psicoanalista. Entre 1986 y 2007 fue Profesor Regular Titular de Clínica de Niños y Adolescentes, y de Psicopatología Infanto-Juvenil desde 1989 (materia creada a instancias de Marisa Rodulfo y de él mismo) en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Desde 2008 es Profesor Consulto Titular de dicha Facultad, donde dirige una Carrera de Especialización en Infancia y Niñez.

Como psicoanalista nunca integró ninguna de las instituciones existentes, por considerar que tal afiliación podía obstruir el desarrollo de una obra independiente. En su momento colaboró en el proceso de normalización de la Universidad de Buenos Aires tras los estragos causados por la dictadura militar entre 1976 y 1983, además de participar en pericias y otras actividades ligadas a la problemática de los derechos humanos, tan azotada por las prácticas genocidas de dicha dictadura, y de reflexionar sobre su régimen conceptual.

Especializado en la niñez y la adolescencia -pero de un modo que revierte sobre el trabajo con adultos que nunca dejó de realizar- sus investigaciones se centran en reivindicar la importancia terapéutica del jugar como acción transformadora de la subjetividad humana a cualquier edad que fuere. El impulso de dicha larga investigación -que continúa abierta- lo llevó poco tiempo después a un extenso ejercicio de deconstrucción de las distintas variantes y vertientes del psicoanálisis tradicional, con el objetivo de revisar sus compromisos con el pensamiento clásico de la metafísica occidental, que bloquearía el potencial revolucionario del psicoanálisis al reapropiarse todo cuanto hay de nuevo en éste, neutralizándolo. Paralelamente ha desarrollado una revisión de la psicopatología infanto-juvenil, desmarcándola de limitarse a reproducir los moldes y parámetros de la del adulto, discutiendo la supuesta jerarquía que daría a ésta una hegemonía sin legitimidad.

Autor de más de una docena de libros e infinidad de artículos y publicaciones, (algunos de los cuales han sido traducidos al alemán, francés, inglés y portugués) su labor profesional le ha generado invitaciones de múltiples universidades, tanto dentro como fuera de su país, a las que ha acudido en calidad de ponente, profesor invitado, director de proyecto y un largo etcétera (Freiburg – Complutense de Madrid España – Sor Juana Inés de la Cruz, San Luis Potosí, México – UNAM, México DF – PUC San Pablo, Brasil – Alberto Hurtado y Fernández Blanco, Chile – Nacional de La Plata – Nacional de Mar del Plata – Nacional del Comahue – Nacional del Sur – Declarada Huésped Oficial de la Universidad Nacional de Rosario).

En reconocimiento a su trayectoria intelectual, en 2011 la Universidad de Buenos Aires le nombró Gran Maestro en el centenario de su fundación, y en el 2016 obtuvo el Premio Konex en Psicoanálisis.

Ricardo Rodulfo nació en la ciudad de Buenos Aires (República Argentina) el 14 de marzo de 1942, oriundo de una familia de descendencia inglesa, austríaca y vasca. Una inclinación precoz por la lectura y la escritura lo llevó a aprender las bases de éstas hacia los cuatro años de edad, escribiendo historietas torpemente dibujadas y breves relatos durante toda su niñez, a lo que luego se agregarían tres novelas inéditas y multitud de cuentos y poemas. Asimismo a los seis años inició una formación musical con su madre como primera maestra que culminó hacia 1962 con la obtención del título de Profesor Nacional de Música en el entonces Conservatorio Nacional de Música y Arte escénico Carlos López Buchardo Con el tiempo esta formación en música se volcaría en el campo de la reflexión clínica y teórica acerca del estatuto de lo musical en los procesos de subjetivación humanos, contribuyendo a desalojar el habitual sesgo logocéntrico en el psicoanálisis y otras ciencias humanas. Pudo así sostener que los procesos musicales son anteriores y relativamente autónomos respecto de las leyes del lenguaje, contradiciendo las formulaciones lacanianas en boga. Una tercera fuerte inclinación por la filosofía emergió en sus años de adolescencia a partir de lecturas diversas y autodidactas que iban desde Ortega y Gasset hasta Platón, los estoicos, Gabriel Marcel y Heidegger. Estas tres pasiones nunca cesaron de actuar en él y colorearon fuertemente su posterior dedicación al psicoanálisis.

En 1968 se licenció como psicólogo, pero fue en 1970 que tuvo lugar un encuentro decisivo con la que más tarde sería su esposa, Marisa Punta Rodulfo, con la cual tejió un largo y rico intercambio clínico y teórico que los llevó a numerosos emprendimientos profesionales compartidos codo a codo. Suele referirse a ella como “mi socia” y de hecho son muchas las ideas e iniciativas que se gestaron entre ellos de un modo indecidible.

En sus años de estudiante y en sus comienzos como profesional dejaron su impronta en él varias figuras del psicoanálisis argentino, como Diego García Reinoso, Rafael Paz, José Bleger, Edgardo Rolla y otros, pero es significativo que quien con mayor propiedad puede considerarse su maestro fuera un filósofo volcado al psicoanálisis, Guillermo Maci, particularmente en el período 1974-1978. La enseñanza de Maci sumada al estudio minucioso de la obra de Claude Lêvi- Strauss lo familiarizó con los procedimientos de lectura del análisis estructural, primer núcleo de lo que más tarde sería ejercicio deconstructivo.

En 1972 comenzó su carrera como docente universitario, al principio en la Universidad del Salvador y más tarde en la Universidad de Buenos Aires, cuando las condiciones políticas lo hicieron posible, donde actualmente es Profesor Consulto Titular Plenario y dirige una Carrera de Especialización en prevención y Asistencia Psicológica en Infancia y Niñez así como un Programa de Actualización en Psicoanálisis de Niños y Adolescentes. Los seminarios que dicta regularmente suelen constituir los borradores de futuros artículos y libros, no concibiendo el ejercicio de la docencia sin producción teórica y reflexión clínica.

Junto con Marisa Punta Rodulfo fundó en 1992 la Fundación Estudios Clínicos en Psicoanálisis, institución dedicada a la formación de postgrado y a diversos proyectos clínicos de interés colectivo, estos últimos conducidos por su esposa. Es de señalar su prescindencia deliberada y explícita en cuanto a pertenecer a instituciones psicoanalíticas internacionales -fueren las que dependen de la IPA, fueren las que dependen de la EOL-, actitud ligada a su rechazo de la habitual política de línea practicada en el medio psicoanalítico, política que desde su punto de vista genera dogmatismo y efectos de filiación empobrecedora por el mimetismo que propaga y abiertamente alienta. Al respecto Rodulfo propone lo que ha denominado posiciónuna actitud singular que se sitúa en el cruce a menudo conflictivo pero por eso mismo rico entre las diversas tendencias que exhibe el psicoanálisis contemporáneo. Este acento en la diferencia y en la apertura a aprender del otro hacen a su ética en cuanto al trabajo intelectual, al modo de una posición existencial.

Después de largos recorridos en los que dejaron sus huellas Freud, Melanie Klein, Lacan y otras figuras del psicoanálisis así como de otras disciplinas –desde Shakespeare a Roland Barthêsdesde la década del ochenta sus principales referencias son Donald Winnicott y Jacques Derrida, de quienes hereda entre otras cosas las problemáticas del jugar y de la deconstrucción, primero desarrolladas paralelamente hasta que bien pronto se encuentran y articulan entre sí.

Rodulfo parte de la distinción capital formulada por Winnicott entre el juego como un determinado producto concreto –como cuando decimos que el niño ha jugado a la guerra o a la escuela o a los superhéroes- y el jugar entendido como praxis, como acción, como hecho que no sólo produce un efecto de juego sino que retroactúa sobre la subjetividad del que juega dejando allí marcas de estructuración decisivas para su constitución como ser humano. Cualquier juego concreto puede tener su significado inconsciente además de su intencionalidad consciente, pero el jugar conlleva una dimensión creadora de la realidad y del sentimiento personal que Winnicott llamó “sentirse real” que va mucho más allá del simbolismo que se le atribuya a tal o cual juego. En el tratamiento psicoanalítico el terapeuta debe ocuparse de liberar esta potencialidad creativa y no sólo de descifrar el significado de un juego determinado.

Por esta vía Rodulfo avanzó rápidamente, investigando primero la emergencia de los juegos del primer año de vida, que habían pasado desapercibidos por el psicoanálisis clásico, demasiado dependiente de la existencia de una actividad de verbalización que tarda lo suyo en comparecer. La investigación que paralelamente llevaba a cabo Marisa Punta Rodulfo en el terreno de los dibujos del niño pequeño –en particular los todavía no figurativos, caso del garabato más temprano- lo ayudaron mucho en tal empresa, que iba de la mano con una crítica del logocentrismo de la cultura y de la metafísica occidental, que había invadido fácilmente la actividad psicoanalítica.

Estos primeros resultados dieron lugar a su tesis de doctorado, publicada con algunas modificaciones como El niño y el significante (1989, Paidós), donde procuraba articular las tesis de Winnicott con la teoría del significante de Lacan, enriquecida al desmarcarse de su primera fascinación por la lingüística. Por otra parte su concepción del jugar desbordó también rápidamente fronteras meramente etarias, subrayando el estatuto subjetivante de esta actividad a todo lo largo de la existencia humana. Rodulfo también se apoyó, posteriormente, en la biología, haciendo notar como en la escala evolutiva el jugar comparece y va cobrando relieve a medida que decae la programación instintiva para dar lugar al aprendizaje y al lugar decisivo del encuentro con la Otra y con los otros.

Poco a poco el psicoanálisis en su conjunto fue reexaminado y vuelto a barajar, siguiendo su idea según la cual “todo comienza varias veces”; este movimiento llegó también por supuesto a repensar la psicopatología, en particular la de las dos primeras décadas de la vida, una psicopatología revisada y con poca confianza en los principios clasificatorios más rígidos, que en general da mucho más espacio al papel del acontecimiento así como a la incidencia de factores genéticos que lo que permite la concepción estructuralista, puesta de moda a partir de la década de los sesenta. Su segundo libro, Estudios Clínicos, así como el tercero, Dibujos fuera del papel (1999, Paidós) circulan en estas direcciones, abriéndose en abanico a diversas problemáticas: las depresiones, las fobias tempranas, los trabajos de la adolescencia, las articulaciones entre jugar, aprender y trabajar, las primeras inscripciones corporales pictogramáticas, etc.

En 1995, además, compiló y escribió parte de Trastornos narcisistas no psicóticos, caracterizando una nueva formación clínica que no encajaba en la tradicional oposición lineal entre neurosis y psicosis que pretendidamente daría cuenta de casi todo lo concerniente a la enfermedad psíquica, y más matizada y abarcativa para el estudio de diversas patologías del aprendizaje y del aburrimiento que la que poco tiempo después emergió como el esquemático y reduccionista Trastorno de la Atención con o sin hiperactividad (ADHD).

Siete libros posteriores, escritos entre los años 2004 y 2017, intensifican el arduo trabajo de volver a examinar con mirada crítica y reconstructiva los principios generales y las tesis principales de la teoría psicoanalítica en su conjunto al par que no deja de producir nuevos conocimientos y conceptualizaciones acerca de jugar y juego.

Un punteo de sus ideas más innovadoras señalaría:

– Un colocar en primer plano un concepto freudiano marginal, el deseo de ser grande, promovido por Rodulfo a la posición de eje motor del desarrollo del niño y del adolescente, explotando las ventajas del doble sentido del término grande, tal como puede apreciarse en el motivo de los superhéroes que tanto abunda en el juego y la fantasía infantil.

– Una introducción metódica del concepto derridiano de diferencia no oposicional, reemplazando el hábito clásico de pensar la diferencia exclusivamente en términos de oposición (fálico/castrado, activo/pasivo, etc.). Este modo de pensar la diferencia resultará mucho más rico clínicamente, valorizando matices (por ejemplo al diferenciar, pero sin oponer, “padre” de “marido de la madre” en el caso de hijos con padres separados).

– Una propuesta de liquidación de conceptos y categorías anacrónicas, invitando a los psicoanalistas a no temer “dar por terminadas” algunas ideas establecidas, como en el caso de la referencia supuestamente indispensable que remitiría en última instancia el comportamiento humano a pulsiones o instintos elementales, noción dependiente de concepciones positivistas que no conciben lo psíquico sin una raíz causal en lo biológico.

– Una revisión radical del concepto de narcisismo, alejándolo de tradicionales referencias moralistas a la vanidad y al egoísmo, para sumergirse en cambio en la profunda transformación de la relación con la imagen tomando en cuenta y aprovechando todo cuanto gira hoy alrededor de la pantalla en plena era digital. En este sentido el espejo del cual Narciso aparece en el relato mítico como su primer descubridor o inventor se piensa como el primer antecedente de todo cuanto en la actualidad depende de efectos de pantalla.

– Una insistencia en liberar al pensamiento psicoanalítico de su tradicional y metafísica dependencia de un centro organizador alrededor del cual todo giraría, centro ocupado en esta disciplina por el Complejo de Edipo. Se propone alternativamente una teorización descentrada a la manera de la física cuántica o de cómo esta física concibe hoy el Universo, como una formación sin centro organizador alguno.

– Por este camino el lugar de lo edípico es reconsiderado; sin desaparecer de escena, pierde relieve y se vuelve un motivo regional, lo que da pie a un pensamiento innovador acerca de las profundas transformaciones de la familia contemporánea, desde lo que se denomina familias ensambladas a la formación de parejas homosexuales, etc.

– Un trabajo en pleno curso de desarrollo acerca de la alegría, destacando su ausencia casi absoluta en el pensamiento clásico, que se ocupa unilateralmente de la angustia y de la culpa sin tomar en cuenta el papel no menos fundamental de la alegría en la constitución de la subjetividad.

– Un estudio demarcador de las relaciones y diferencias entre el juego exploratorio típico del deambulador y el juego narrativo que se va organizando entre el tercer y el cuarto año de vida. Asimismo, se agrega un estudio sobre de qué manera la regla se estructura jugando, dentro del proceso lúdico y no por afuera de él.

Una tesis fuerte que subvierte la idea establecida sobre la prohibición del incesto como un universal de la cultura. Rodulfo, examinando diversas prácticas y situaciones descubiertas en la clínica propone contrariamente que cada cultura, lo mismo que cada familia, regula a su manera prácticas incestuosas que lejos de desalentar propicia, en general inconscientemente. Para comprender esto es preciso tener en cuenta que los modos de realización incestuosa son muy variados, no reduciéndose en absoluto a lo que se conoce como abuso sexual.

– Un esfuerzo por establecer una teoría psicoanalítica –no médica ni sanitarista ni sociológica- de la salud, diferenciándola cuidadosamente de la normalidad corriente, de hecho compatible con patologías socialmente aceptadas cuando no promovidas (el sometimiento sería un buen ejemplo de esto último).

– Un esfuerzo correlativo por alcanzar una conceptualización psicoanalítica de la adolescencia, distanciándose de remitirla automáticamente a una fase de la vida, ya que la mera edad nada dice de que estén llevándose a cabo procesos psíquicos verdaderamente adolescentes. Alguien a los quince años puede funcionar como un niño o como un adulto por una sobreadaptación antes de tiempo, y en casos así –nada raros- nada encontramos de las actitudes de cuestionamiento e impugnación de valores culturales aceptados que es propia de la genuina adolescencia.

– Un volver a pensar los afectos reconceptualizándolos con un vocabulario musical (ritmo, intensidad, acento, entonación, timbre) que da mejor cuenta de sus características que el hacerlos depender en exceso del lenguaje, lo que es típico del logocentrismo de nuestra cultura.

– Una exportación al campo clínico del motivo de la reapropiación forjado por Derrida que le ha posibilitado estudiar efectos de usurpación de lo propio en diversos lazos intersubjetivos. Por ejemplo cada vez que el talento innato y espontáneo de alguien para determinada actividad es referida a su apellido como causa de tal capacidad, modo por el cual el padre confisca las cualidades del hijo, o una supuesta esencia nacional las dotes de un ciudadano cualquiera (“Messi es argentino”). En este sentido, sería una función de la intervención psicoanalítica reconstruir tal reapropiación desenmascarándola, para devolver a cada uno lo que le pertenece en tanto realización personal.

– Una asunción explícita de las proposiciones formuladas por Derrida en los Estados Generales del Psicoanálisis celebrados en París en julio del 2000. En esa ocasión Derrida plantea a esta disciplina un nuevo proyecto para su intervención y reflexión, que sustituye sin descartar la problemática clásica centrada en la sexualidad inconsciente para centrarse en la problemática del dominio, en tanto éste reprime la aceptación de la diferencia como principio rector de la existencia humana, tanto en el plano micro de lo familiar como en el macropolítico. Esto abre un inmenso campo de investigación en derechos humanos, en cuestiones de género, de violencia familiar e institucional, en los vínculos entre padres e hijos, en la diversidad sexual, en todo lo relativo a políticas de inclusión, etc. Se trata, pues, de un ambicioso proyecto para reformular un psicoanálisis para el siglo XXI, lo cual justifica retroactivamente ese largo trabajo de deconstrucción para liberarlo de sus rasgos décimonónicos.

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Esta enumeración no pretende ser exhaustiva y podría seguir, dadas las ramificaciones que el pensamiento de Rodulfo desarrolla para penetrar en las múltiples áreas de interés del psicoanálisis y en sus más finas capas clínico-teóricas. Rodulfo destaca una y otra vez la potencial profundidad filosófica de esta disciplina, que la diferencia tajantemente de otras prácticas psicoterapéuticas solo centradas en un enfoque técnico que no puede dar cuenta de la complejidad de la subjetividad humana sobre todo teniendo en cuenta que la tarea primordial del psicoanálisis no se limita a curar enfermedades sino que se dirige a promover e intensificar el encuentro con lo propio y con la creatividad en los más diversos planos de la vida.

Libros en Autoría

1987 – “Pagar de Más” Compilador Junto a la Dra. Marisa Punta Rodulfo. Editorial Nueva Visión.

1988 – “El niño y el significante” Paidós. Editorial Kore (Austria, 1996) para la edición en alemán.
Editorial Artes Médicas (Brasil, 1990) para la edición en portugués.

1992 – “Estudios Clínicos: del significante al pictograma a través de la práctica psicoanalítica“.
Editorial Paidós.

1995 – “Trastornos narcisistas no psicóticos”. Junto a la Dra. Marisa Punta Rodulfo. Editorial Paidós.

1997 – “La problemática del síntoma”. Editorial Paidós.

1999 – “Dibujos fuera del papel”. Editorial Paidós (“Desnhos fora do papel”, edición en portugués).

2004 – “El psicoanálisis de nuevo. Elementos para la deconstrucción del psicoanálisis tradicional”.
Editorial Eudeba.

2008 – “Futuro porvenir. Ensayo sobre la actitud psicoanalítica en la clínica de niñez y
adolescencia”. Editorial Noveduc.

2009 – “Trabajos de la lectura, lecturas de la violencia. Lo creativo – lo destructivo en el
pensamiento de Winnicott”. Editorial Paidós.

2012 – “Padres e Hijos en tiempos de la retirada de las oposiciones”. Editorial Paidós.

2013 – “Andamios del psicoanálisis”. Editorial Área Paidós.

2016 – “Curvaturas – Ensayos psicoanalíticos”. Lugar Editorial.

2017 – “Ensayos sobre el amor en tiempos digitales – Dominios sin dueño”. Editorial Paidós..

Libros en co-autoría

1986 – “Clínica Psicoanalítica en Niños y Adolescentes” Editorial Lugar.

2003 – “Niñez y adolescencia”. Capítulo “Interpelaciones del psicoanálisis”. Editorial APdeBA.

2004 – “Identidad y Lazo Social”. Capítulo “Cómo pensar la identidad en la clínica”. Grama Ediciones.

2004 – “Proyecto Terapéutico”. Capítulo “Del cuerpo biológico al cuerpo erógeno: pictograma y potencialidad
psicótica”. Editorial Paidós

2006 – “Adolescencias – trayectorias turbulentas”. Capítulo “Vida, no vida, muerte, dejando la niñez.
Preludio y fuga a tres voces”. Editorial Paidós.

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Andamios del psicoanálisis. Lenguaje vivo y lenguaje muerto en las teorías psicoanalíticas

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