La importancia del Nosotros

Taller de Expresión corporal en un penal de mujeres

por Jimena Leoni

 

“(…) La profesora nos dice que nos vamos a empezar a desplazar por el espacio lateralmente y que después le va ir agregando otros elementos. Comenzamos a desplazarnos lateralmente (…) Nos iba agregando condiciones como: “manos a la cintura”, “moviendo la cola”, y después comienza una seguidilla de acciones en pareja como “panza con panza”, “espalda con espalda”, “rodilla con rodilla”, etc. Al principio teníamos que parar el movimiento y unir la parte del cuerpo indicada con la compañera más cercana (se producían “mini corridas” para no quedarse sin pareja), pero luego debíamos, al unir nuestros cuerpos, continuar el movimiento pero sin despegarse de la compañera. (…) Un elemento que llamó mi atención fue que no me sentí excluida, fui pareja momentánea de muchas de ellas. Recuerdo que en ese momento, pensé de manera fugaz, que iban a tratar de no unirse conmigo (…)

Una vez finalizada esta ejercitación, les preguntó si se acordaban lo que habían hecho de candombe (…) pone la música y les recuerda que empezaban tocando con un pie y otro adelante hasta que la música cambiara. Cuando efectivamente el ritmo es otro, de frente a nosotras, muestra el paso básico y nosotras la seguimos. La primera no salió, hubo choques, perdida del paso o circuitos distintos al marcado. Lo vuelve a explicar más lentamente (…) Una vez que esa secuencia “salía bien”, les recuerda que cuando ella hacia un gesto determinado, tenían que desarmar las filas y seguir bailando en el espacio.

Hacemos la secuencia, esta vez sale mucho mejor que las anteriores y el “candombear” por el espacio se prolonga más tiempo que la vez anterior. La profesora, que lo hace a la par, les va diciendo que le agreguen movimientos de hombros, que empiecen a jugar con los movimientos, y que no dejen los brazos tiesos, “las manos de reina, sueltas, preciosas” (…)”[1]

“… fue de lindo, me encantó, aprendí también de la maestra mucho, tiene un… ángel creo, porque te enseña paso a paso y uno aprende, las cosas que te habla (…) me enseño mucho, mucho, porque salimos a bailar para carnaval (…) salías más con otro ánimo, con otra cara, y todo eso, porque conversábamos, reíamos, bailábamos un rato, se te despejaba mucho la mente, se te despejaba mucho, parece que no estuvieras en una cárcel, era otra cosa, el espacio que nos daba ella, lo disfrutábamos mucho (…) el baile, lo gozas, das todo me parece, traslada a otro sitio tu mente, todo…”.[2]

Los fragmentos de registros de campo en el penal de mujeres de Ezeiza anteriormente citados fueron tomados por quien escribe, y hacen referencia al taller de expresión corporal que se dictaba los lunes en el área de educación, en el marco de las actividades de educación no formal.

Los procesos de aprendizaje en contextos de encierro, y más si son actividades no formales, se encuentran cotidianamente supeditados a la contingencia: desde constantes traslados de quienes están privadas de libertad, disponibilidad de los escasos espacios, humores de quienes “las bajan al taller”[3] a las mujeres, así como el propio ánimo de estas. Además, al no estar inscriptos en el tratamiento penitenciario como sí lo está la educación formal y el trabajo, el acceso a los mismos es más dificultoso también.

Con todas estas dificultades, el taller se daba y acudían a él un gran número de mujeres, y me atrevería a decir que ese “éxito” se debía a la construcción del nosotros colectivo que ese taller generaba.

La relación con pares en un espacio de distensión y lúdico se presenta como una instancia de subjetivación muy importante (siempre es importante y constituye subjetividad) de la vida en prisión. Rodulfo, en Andamios del psicoanálisis, nos advierte de la importancia que reviste la relación con pares, en tanto búsqueda del jugar juntos. Es a partir de este tipo de vínculo que dos procesos tienen lugar: el sentirse Nosotros, “miembro de un nosotros”[4] y la aparición de la dimensión de la amistad, el amigo como figura singular e irreductible que da cuenta de la creación de intimidad con un extraño absoluto.

Estos talleres de expresión corporal posibilitan una instancia otra dentro del devenir cotidiano carcelario que las acerca a pares y engendra en muchos casos vínculos de amistad.

Siguiendo a Rodulfo, vemos que el desear y la necesidad de diferencia van de la mano.

 

“(…) que el sujeto se haga responsable, no ante alguna instancia superyoica o ley paterna; muy otra cosa, que se haga responsable ante su deseo y no, como un sordo impulso que viene del pasado, del deseo como un deseo de desear lo porvenir… Junto a esa colocación más del desear que del deseo… (viene) la necesidad como necesidad del otro, del encuentro… necesidad de diferencia (…)”[5]

 

 

¿Cómo pensar el Nosotros?

 

Ese nosotros del que nos habla Rodulfo, y que intuimos al participar del taller y al conversar con quienes participan del mismo, no puede ser pensado como sumatoria de individualidades sino como multiplicidades rizomáticas que rompen con el significante y le sustraen la unidad a la realidad, impidiendo la sobrecodificación[6]. Y aquí es donde me permito retomar la reflexión de Gerardo Prol[7]. Si ese nosotros se piensa y construye entendiéndolo como sumatoria, se esconde la relación jerarquizante a la que el individualismo capitalista nos predispone. Dice Rodulfo, en el ensayo arriba citado: “El capitalismo nos ha acostumbrado a exacerbar los procesos de individuación, a idealizar todo lo que es separación, como si diferenciarse fuera siempre un proceso que hay que hacer contra el otro, tomando distancia de él, no algo que puedo hacer con el otro. El nosotros tiene que ver con un proceso en el que me puedo diferenciar del otro sin oponerme a él”[8].

Y es por eso que no sólo es posible sino deseable pensar la intersubjetividad desde otra perspectiva: la categoría deleuziana del entre. Un entre que “(…) no es ningún punto equidistante entre dos sujetos, sino justamente lo que da la posibilidad de subjetivación. Es en ese “entre” en donde se constituye el “nosotros”. De esta manera, solamente en este “nosotros” es donde verdaderamente se considera la alteridad radical del otro (…)”[9]

El otro se diferencia y lo diferencio pero no se opone ni lo opongo, porque es ese otro el que me constituye, y soy yo quien lo constituyo. Nos (re)constituimos cotidianamente en ese entre que permite la (inter)subjetivación.

 

Volviendo al taller que tomamos como ejemplo, es el propio jefe de Educación del Penal quien me dice en una entrevista: “(…) yo les digo talleres de desahogo porque, acá, ya de por sí, en una cárcel se vive la tensión, y vienen a educación y uno tiene que obviamente, no de presionar, pero sí de marcarle las responsabilidades a las personas para que cumpla con las normas educativas, entonces estos talleres son muy importantes porque le permite un desahogo, le permite hacer un clic (…) y lo de la Negra pega mucho porque me parece que

es gente que, en el buen sentido lo estoy hablando, que de alguna manera se mimetiza con ellos, se pega, se mezcla (…) hay otro, por ejemplo, tuvimos un taller de fútbol, que el tipo trataba a las alumnas como varios niveles más abajo que él, entonces no pegó, a la tercera clase no vino nadie y se tuvo que ir a otro lado (…)”

Con sus palabras, nos remite a la importancia de la vinculación con otro al que no me opongo, sino que por el contrario, construyo con él.

La posibilidad de experimentar una práctica artística, muchas veces difícil en la vida en libertad de la mayoría de los sujetos (pertenecientes a los sectores más pobres de la sociedad[10]) que habitan los penales argentinos, se hace presente al interior de una institución que encierra, que separa, pero que paradójicamente posibilita prácticas de liberación y la apertura a un mayor entendimiento de lo que es el encierro (y por ende el replanteo por el significado de la libertad), y de las posibilidades de ampliación del horizonte personal, siempre posibles. El arte, reitero, libera, o al menos tiene la potencialidad de hacerlo, de generar la sensación de algo irresuelto con lo cual podemos hacer una experiencia de un carácter distinto al cotidiano, una búsqueda de apertura a lo no dicho, a lo (im)posible.

 

Consideraciones finales

 

“(…) espontáneo no remite a ninguna efusión espontaneísta pseudorromántica, ni al ego de alguna autoayuda, ni menos todavía al apoyo solapado del motivo metafísico de una libertad trascendental al abrigo de toda destrucción; trátase de una libertad bien frágil y, por eso mismo, reconocible como viva, capaz de plenitud y de alegría, fácil de perder y que no funciona de acuerdo a un régimen binario blanco-negro, sino que se declina en gradientes, matices, negociaciones…”[11]

 

Dice Rodulfo respecto de la libertad: “(…) si pensamos la importancia de esa posición tan cotidiana en la que sostenemos ser libres al mismo tiempo que sabemos que no lo somos…; pero ese saber es, precisamente, el indicador de que cierto margen de libertad es efectivo: si no supiéramos nada de nuestra falta de libertad, de ninguna libertad dispondríamos. En definitiva, somos y no somos libres, o bien, la libertad consiste en una diferencia más que en una propiedad inmutable de nuestro pretendido “ser”; por ejemplo, radica en el intervalo que separa conciencia de inconsciente, decisión de compulsión (…)”[12]

El reconocimiento de esa libertad, frágil, viva, por intervalos es posible en la vinculación con el arte. Son los integrantes del grupo de poesía y fotografía Yo no fui, o Rancho aparte y sus murales, entre tantas otras organizaciones que se han generado estos últimos años en algunos penales argentinos, que nos hablan de una reflexión sobre la libertad que antes no había sido posible. “No conocí la libertad hasta que estuve preso” dice el protagonista de la película italiana Cesare debe morir, en la que un grupo de hombres privados de la libertad ensayan y estrenan una obra de teatro, y esa reflexión se replica en las voces de los integrantes de estos espacios artísticos. Sin caer en una ingenuidad que desconozca los abusos y violencia física y simbólica que acaecen al interior de la institución, creo que pueden generarse, incluso en ese contexto, prácticas que vehiculizan prácticas que promueven alegría y generan esa libertad como diferencia que antes mencioné.

Considero que la importancia de estos talleres dictados por civiles, y que a las personas privadas de la libertad ambulatoria al mundo artístico y lúdico son imprescindibles por la implicancia que tienen en la construcción de subjetividad, entendida no como algo estático de una vez y para siempre, sino como efecto de relaciones intersubjetivas: “(…) el sujeto adviene y deviene en el intercambio en un medio social humano, en un mundo complejo (…)”[13] Los sujetos somos construcciones, y esas construcciones son producto de los vínculos que generamos con los otros.

Esa predisposición a lo espontáneo de la que habla la cita de Rodulfo, a partir del “deseo de jugar o de mi necesidad de encuentro con otro”, todo esto junto y superpuesto con la espontaneidad de ese otro, es la manifestación de un acto libre. En un espacio prisionizante[14], estos talleres de arte se presentan con la potencialidad del jugar con otros y por ende, de un Nosotros posible que no excluye y resiste.

 

Jimena Alejandra Leoni es Profesora de Enseñanza Media y Superior en Ciencias Antropológicas (Facultad Filosofía y Letras, UBA) y diplomada en Intervenciones pedagógicas en contextos de encierro (Universidad Nacional de San Martín). Es maestranda en Estudios interdisciplinarios de la Subjetividad (UBA). Dicta diversas materias vinculadas a la comunicación, la sociología y la política en el nivel medio y superior. Está a cargo como tutora del seminario Entornos colaborativos para la enseñanza de las ciencias sociales, que se dicta en la Especialización en Ciencias sociales del programa virtual Nuestra Escuela, Ministerio de Educación de la Nación.

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Bibliografía

 

  • Ficha de Cátedra. Material bibliográfico perteneciente al Módulo 1 de la Diplomatura Superior en Int. Pedagógicas En contextos de encierro. UNSAM.
  • Ficha de Cátedra. Material de uso exclusivo para la Materia Psicología del Desarrollo. Licenciatura en Educación. UNSAM. Pg. 2.
  • Prol, G. (2010) Asistir. En: XlX Jornadas Nacionales RUEDES: “Educación Especial: encuentros y desencuentros en los discursos y las prácticas”. Bs. As. Pg. 124.
  • Deleuze, G y Guattari. (2004) [1976] Rizoma. (Introducción) Fragmento del libro Mil Mesetas. Bs. As. Pre-Textos.
  • Leoni, J. (2011) Registros etnográficos realizados en el penal n°4 de Ezeiza, en el marco de finalización de la carrera de grado.
  • Rodulfo, R. (2013) Andamios del psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires
  • Zaffaroni, E. (1991). “La Filosofía del sistema penitenciario contemporáneo” en Cuadernos de la Cárcel. Buenos Aires. La Galera.

[1] Fragmentos del registro de campo que realicé en el mes de Septiembre del  2011 en el Penal n°4 de Ezeiza: Clase de expresión corporal.

[2] Fragmentos de la entrevista que le realicé a una interna del penal n°4 de Ezeiza en el mes de Noviembre del 2011.

[3] “Las maestras no nos bajan” es una de las frases que escuché más de una vez de boca de las mujeres privadas de libertad del penal, así como las quejas de la propia facilitadora del taller.

[4] Rodulfo, R. (2013) Andamios del psicoanálisis. Buenos Aires. Ed. Paidós. Pág. 85.

[5] Rodulfo, R. (2013) Andamios del psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires. Pg. 91.

[6] Ver: Deleuze, G y Guattari. (2004) [1976] Rizoma. (Introducción) Fragmento del libro Mil Mesetas. Bs. As. Pre-Textos.

[7] Prol, G. (2010) Asistir. En: XlX Jornadas Nacionales RUEDES: “Educación Especial: encuentros y desencuentros en los discursos y las prácticas”. Bs. As.

[8] Rodulfo R. (2004) El Psicoanálisis de nuevo. Eudeba. Buenos Aires. Pg. 122.

[9] Prol, G. (2010) Asistir. En: XlX Jornadas Nacionales RUEDES: “Educación Especial: encuentros y desencuentros en los discursos y las prácticas”. Bs. As. Pg. 124.

[10] Ver: Material bibliográfico perteneciente al Módulo 1 de la Diplomatura Superior en Int. Pedagógicas En contextos de encierro. UNSAM.

[11] Rodulfo, R. (2013) Andamios del psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires. Pg. 111-112.

[12] Rodulfo, R. (2013) Andamios del psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires. Pg. 104.

[13] Ficha de Cátedra. Material de uso exclusivo para la Materia Psicología del Desarrollo de la Licenciatura en Educación de la EH de la UNSAM. Pg. 2.

[14] Ver Zaffaroni, E. (1991). “La Filosofía del sistema penitenciario contemporáneo” en Cuadernos de la Cárcel. Buenos Aires. La Galera.