por Mónica Beatriz Peisajovich

1) El lenguaje, la lengua, la lengua

 

La existencia del Esquema R en la repetición no es sino la existencia del Esquema R en la repetición de lo real, lo mudo que pasa de un goce generacional a otra sin desciframiento, sin novedad tantas veces la cual encontramos en el tratamiento con un niño.

Retraso mental: falla del anudamiento Borromeo. Quien nos asegura que dicha falla se produjo al nacer o posterior a ella cuando la falla del inconsciente es el amor el cual, cuando se puede inscribir en otra metáfora: ¿el inconsciente aflora con otro amor, con otra letra, con otro lenguaje con el que fue estructurado? El como si y la ficción del analista restaura la imagen, somos seres producto de la imagen-madre en las resultantes imágenes, estamos hechos de esa estofa y es ella quien nos llevará a tener un cuerpo o no.

¿Retraso mental y psicosis podría ser equiparado en la dicotomía psicosis o debilidad mental?

Sin lenguaje no hay cuerpo, sin Otro que otorgue una causa en la afirmación de una significación tampoco lo tendrá. El lenguaje es simbólico, el retraso mental no tiene fantasma alguno, pura oclusión de la causa afirmación de la significación para el Otro. Colgado del fantasma del Otro el niño puede lograr algún tipo de anudamiento que otorgue otra causa en la afirmación de la significación a su posición “sujeto sin sujeción” (A-S sin división subjetiva), colgado de la lengua del Otro y del juego el niño construye y constituye un anudamiento aunque precario, anudamiento al fin.

La disfunción de la imagen-niño en lo intelectual no es nuestra preocupación, sino el padre en una posición estructural que determinará la posibilidad de un desarrollo o no siendo la estructura la que determina el desarrollo o no de un niño.

En el retraso entonces no hay posibilidad de vida sino como “parasitismo”, el eterno enamorado del muro del Otro materno, no vive sino a sus expensas, ambos son inseparables por “la lógica significante” si no median Los Nombres del Padre acento puesto en el padre del Esquema R, función privación de la madre sin olvidar el “Deseo del Padre” como paso ineludible: los adoptados nos han enseñado mucho al respecto.

Muerto en vida el retrasado mental como el/los autista/s, como las “discapacidades” de origen orgánico son el “sin salida” de la ciencia y de aquellos que renuncian a la causa creación de una vida mejor para ellos.

El significante entra como signo y se hace signo en la encarnadura de la voz, la musicalidad del Otro, el Amor de quien alberga un niño en una matriz del lenguaje como primera instancia antes de pasar a la bolsa.

¿Hasta dónde puede llegar el Deseo Materno cuando falla su propia metáfora y el Deseo del Padre?

La separada observación de niños en las plazas es un método, una circunstancia, un paseo, un hecho donde podemos ver diversidad de estructuras: un real.

Intervención en lo real es un “modo” de hacer un padre en la participación y de causa en la creación en los tratamientos con niños graves no sin mediar “El Paseo”, trayecto de una imagen-deseo en la distracción del Deseo del Otro donde el niño hace una incorporación del Otro Real como única posibilidad para que pueda dar un paso en el camino de la identificación, espejo curvo y espejo plano mediante.

A tiene 10 años, pasó por una operación por un tumor a los 2 años y medio y tiene otro alojado en su cerebro, “tic tac” del Goce del Otro que obtura toda posibilidad de la “imagen-madre como una imaginación” de algo que no sea: enfermedad, desmayos, muerte siendo estas las palabras que nombraba en la existencia del Esquema R en la repetición del juego con su mudo real que no lo dejaba pensar, ni hablar, ni comunicarse, ni hacerse entender.

Al comienzo del tratamiento pauto 3 sesiones semanales con entrevistas a padres (por separado, no las aceptaban juntos) como condición del mismo ya que el miedo a la muerte de A en la madre era la palabra jugada en el juego, ¿la muerte de quién? La causa en la castración primaria se refiere al Otro materno, única posibilidad para constituir un $.

El consultorio estaba amontonado de playmobil que se caían, se desmayaban, se morían sin morir, sin deseo de desaparición alguna del objeto que no “implicara” la muerte. Causa, caída y muerte iban juntas, ¿estaban alienados, parasitados?

A llegaba, se escondía en la casa contigua al consultorio y me decía: “¿te asusté?”, “sí” respondía al principio. ¿Qué y cuánto podría llegar a hacer con A? Despejado el susto del objeto creador de la angustia de la madre comienzo a trabajar “otra” causa en la afirmación de la significación: “me sorprendiste” cual sentimiento que forja una madre en su imagen-madre imaginación cuando tiene un hijo con cada uno de sus logros. La sorpresa tocó el cuerpo del paciente como un eco de un decir proveniente de lo pulsional de la analista y quedó “sin palabras” presto a abrir otra causa en la afirmación de la significación. El paso siguiente sería de la sorpresa a la “espera” del Otro como otro momento en la causa creación de lo que llamaré: “un organismo”, un sistema nervioso, un ser con memoria y recuerdo de lo que trabajamos juntos, “un nuevo cortex”? La palabra funda el cerebro y el psiquismo. Somos seres del lenguaje, baño que abre, media y posibilita una vida humana.

A no podía escribir, ni dibujar su cuerpo, sólo intentos de contornear su mano a veces, no había nominación alguna, su nombre era imposible inclusive de “copiar” por la imagen-madre como una imitación. No había nada y sin embargo la causa en la afirmación de Hay Relación Sexual no se sustraía del Otro, la proporción es parte del parasitismo.

En la metáfora trabajamos arduamente la imagen-madre como una implicación en la escritura donde A tenía que escribir que y cual era el resultado para él, prendido al Deseo del Analista, A pudo comenzar a escribirlo, con “sostén”, con apoyo, con un renglón como buen padre totémico en el plano. El pizarrón nos ayudaba, la música, mis canciones cantadas o inventadas, mi cuerpo funcionaba bailando y moviéndome al compás de las palabras que aparecían y entonces apareció como respuesta “su alegría” como una metáfora del Esquema R en la transmisión en la cura. A reía mucho, luego A comenzó a hacerme reír haciendo o diciendo algo, la causa en la comunicación estaba establecida pensé.

En la metáfora el Retraso Mental como “Tiempo para el tiempo y un rato más”: no podía dirigir mi barco ni voltear el timón hacia otro lugar para no apartarme de mi creencia, retraso mental es un estigma que A tiene alojado en su S.N.C. (Sistema Nervioso Central).

La supervisión o presentación de Lefort en el Seminario 1 fue un texto que tuve presente los primeros tiempos frente a la pregunta: cómo hacer.

Lo que le pasa a un niño “siempre” es producto del suceder de los padres que no pueden modificar la existencia del Esquema R en la repetición, el tratamiento es de A. Sin embargo el padre decía que su hijo “tartamudeaba” y no le entendía mientras se levantaba la manga de la camisa donde había una multiplicidad de cortes producto de sus “intentos de suicidio” que en la causa afirmación dijo. La dificultad del lenguaje de la madre obstaculizaba cualquier causa en la comunicación, operación a la que se sometió hace un mes, “retrasada” porque no podía separar muerte simbólica de muerte real, porque temía por su hijo. La separación de los padres fue con mucha violencia y A estuvo en el medio en sucesivas separadas oportunidades para que el padre no se violentara más aún con la madre. En la metáfora “Tic tac”, el tumor de A sigue en su cerebro cual bomba de tiempo que podría estallar, angustia tras angustia trabajamos con la madre de la mano.

A no quería ir a la escuela en algunas oportunidades, planteo que no puede perder el único lazo social que tiene y propongo que se comunique conmigo en dichos momentos, así sucedió. A me contaba por teléfono que estaba preocupado por la gasolina del auto, el goce alimenta tumores, psicosis, autismos y discapacidades de origen orgánico como alimento de estas estructuras y no sólo de la neurosis.

A está en tratamiento fonoaudiológico y psicopedagógico desde los 4 años, venía de un tratamiento psicológico, no había tenido una analista.

Comienzo a trabajar con A en la plaza, en el paseo corre, salta, grita de alegría. A elige los juegos de niños pequeños y yo tenía que ser el lobo malo que lo corría, el juego era simbiótico hasta que propongo invitar a otros niños a jugar con nosotros y en un momento acepta creando un lazo al padre.

¿Se puede constituir una nueva metáfora en un Retraso Mental?

 

2) Una visita a la plaza

En el paseo A tiene que mirar para ver si podemos cruzar la calle, A tiene que comenzar el proceso de separación del Otro, un nuevo paso como aquellos que dan los niños pequeños, como el bebé al nacer con cada causa en la afirmación de la adquisición, A me avisa cuando podemos cruzar y cuando no.

Le propongo a A jugar con un niño y el padre en la plaza quienes estaban jugando a la pelota, A vuelve a quedar en silencio con mi “inesperada y sorpresiva” propuesta y dice tímidamente “Si”, causa afirmación que escucho como una verdadera incorporación del Otro. El papá pateaba la pelota y alternando con el hijo y con A que atajaban la pelota, este hombre dice: “mirá la pelota y no le quites los ojos a la pelota” como previo a patearla. No dejó de maravillarme la creación de la imagen-niño como una inscripción de la función paterna en A, él no juega a la pelota, el football le aburre, la plaza es el sector de juego de los niños pequeños. ¿Un nuevo suceder como un “nuevo acto psíquico” estaba pasando? ¿Un narcisismo para A? Mi posición padre como una participación se atuvo a alentar a uno y otro niño como una mamá junto a sus hijos y jugaba a ser el referí cuando no la relatora como si fuera el mundial del football, una imagen-niño como una inscripción de una formación del inconsciente bajo la mascarada de una ficción, un chiste, un juego: significantes que hacen a una persona con el nombre de “niño”, lenguaje mediante.

 

3) A hace un dibujo

Un paraguas y debajo un hombre y una mujer a cada lado del mango, todos y algunos, hombre y mujer, universal y particular es lo que comienzo a trabajar con A diciendo: “Todos los niños no abrazan, vos me abrazás” y A continúa la frase: “Te quiero Juanita (*)”. ¿Es posible producir alguna modificación sin amor de transferencia mediante? El amor de transferencia suple la diferencia esperable que tendría que haber dicho: “yo te abrazo”? El amor de transferencia tiene una imagen-niño inclusión en la causa afirmación de la adquisición del Yo como unidad corporal a la salida de lo especular que A dice con el amor, con la posibilidad de escribir su nombre, de hacer un dibujo de dos personas como no podía antes. La imagen corporal y el Esquema corporal tienen una fusión como separada organización que un niño traduce en un dibujo como un decir, una causa asociación libre en el juego si podemos pensarla como tal. Hay un inconsciente: “te acordás?” me pregunta, Recuerdo, existencia del Esquema R en la

Repetición y existencia de una Elaboración han comenzado su curso en el nuevo nudo Borromeo.

 

4) Trabajo la sexualidad, el lenguaje como padre del Esquema R en la pronunciación en espejo

 

A trae su “pelota” para jugar en la plaza, alusión hecha frente a la imposibilidad de aparición alguna de caracteres sexuales secundarios: la madre lo somete a un tratamiento para que no avance el “desarrollo” del mismo. A y yo jugamos a hacernos goles en la plaza, al regresar me pide ir al baño y traba la puerta del lado de adentro, escucho la traba correr. A no puede salir, me llama, me pide que le abra la puerta. Voy hablando con A y le doy las instrucciones para destrabarla y que él mismo encuentre la llave que tiene que poner en la cerradura y que sólo él a esta altura tiene y puede disponer. La puerta sólo se abre del lado de adentro, A sale. La angustia quedó de mi lado, entro al baño del cual A “no quiere salir” y le muestro lo que hizo diciendo que él solo puedo abrir y que si no lo hubiera hecho no habría podido sacarlo sino rompiendo la puerta, A me mira, A escucha. A tiene un nuevo Baño del Lenguaje a partir de la nueva causa en la afirmación de la significación que adquiere en esta nueva metáfora.

Paseo es un verbo que juntos creamos, del nosotros al Yo Paseo, del nosotros de la constitución por la cual un niño se va gestando a la creación de un Cuerpo. Del niño como detritus a la constitución de un sujeto donde hay un pasaje del Uno al otro, del sentido al significante.

El retraso mental funciona como lo asemántico, lo no significantizable, que queda fuera de toda causa en la afirmación de la significación en un sujeto sin posibilidad de causa adquisición alguna de un fantasma, como en la psicosis y en el autismo: forclusión mediante.

El retraso mental suele categorizarse como tal a partir de un origen orgánico o no que determina un déficit intelectual probado a partir de ciertos test estandarizados, cuyo origen es a partir del nacimiento del niño. Con el psicoanálisis podríamos plantear que el “momento” de falla no atañe ni corresponde a lo “perinatal” sino que es ubicable en la historia del sujeto y a veces, arriesgo: “previsible” que eso suceda.

No será lo mismo si dicho retraso compete a un tumor, una lesión cerebral del caso donde no existe este compromiso, pero es “re-traso/trazo” al fin, volver a pasar por un trazo que no tuvo causa en la afirmación alguna para ambos padres, para cada uno de ellos.

Así el retraso ¿podríamos pensarlo como algo del orden de lo “incestuoso” como una imposibilidad de la existencia de un establecimiento de un orden simbólico para el niño haciendo prevaler constantemente lo Real? El retrasado mental no tiene existencia para nadie, lo simbólico es lo que puede otorgarle existencia y significación.

 

5) Seguir Un Padre

La entrega del paciente y de quien nos consulta por un hijo con estas problemáticas graves suele tener un grado importante de seguimiento de la analista como función “ordenadora” de los goces, hasta de lo cotidiano ya mencionado en los llamados de A, aún en el Amor como enlace mediando la voz, lo pulsional. A me llama por teléfono en una oportunidad para decirme que irá a la casa del padre, no quería hacerlo, la violencia de los padres presenciada y recordada permanentemente por la madre lo impedía desde el impedimento de su ingreso a su casa hasta otras manifestaciones. Un llamado, una respuesta que digo: “me alegra” en mi posición de analista donde la castración es parte de la causa a la cual no reniego. ¿Es esta como otras intervenciones que pueden llevar a un niño a una causa en la constitución subjetiva que incluye un cuerpo? ¿Qué deseo de determinación es lo que pudo haber hecho semejante marca? Busco y encuentro, encuentro y no buscaba. Significación y asentimiento son solidarias, una no es sin la otra, ambas no serán sino productoras de un sujeto ($), la significación no puede ser sino fálica, no hay otra significación en juego en lo simbólico. ¿His majesty de baby es especularizable? ¿Puede un niño constituirse sin ser his majesty de baby para el Otro? El encuentro con una analista es una contingencia que hace que la existencia del Esquema R en la repetición tenga posibilidad de un encuentro con una causa en la creación, con algo nuevo. La madre de A escucha la mejoría de un niño y le pide a su madre mi teléfono, no se trata de las mismas dificultades, lejos. ¿Qué escucha la madre de A en la mejoría de ese niño, en el decir de la madre que motiva la interrupción de otro tratamiento para venir a consultarme? El Deseo de Analista, la jugada en dicho tratamiento, la apuesta firmemente en juego, ¿qué escucha la madre? El padre de la madre hace enlace con el padre de A, cuando escucha otro padre en la posición paterna sale en su búsqueda. En el film “El inventor de juegos” hay un niño que salva a los padres de la muerte encontrando la pieza que faltaba en un rompecabezas, él era un inventor de juegos como su abuelo, quería ser eso. Sin embargo, el protagonista no “sabía” nada de su historia familiar referida al padre hasta que se produce una desgracia donde, como muchas veces sucede, algo del amor de una amiga lo toca para ayudarlo, un poco de amor. ¿El encuentro con dicha pieza podría seguir trabajando en el anudamiento y pensar que un “Retraso” es un tiempo de detención a la espera de otra imagen-niño en otra inscripción? Es posible crear una imagen-niño cuando no hay sujeto, cuando no hay fantasma en vías de producción. En el film “Ladrona de libros” la protagonista es adoptada por un matrimonio en la Alemania Nazi, es alojada inicialmente por lo que doy en llamar “Un Padre” que como significante implica la presencia real y el Nombre de tal en la madre; es este padre entonces quien inserta a la niña en una familiaridad (heimlich) a la cual se suma la madre adoptiva interpretando vía lectura propia el desamparo. El Deseo bajo distintas modalidades de una ley, de una presencia, de una imagen-niño inscripción en el psiquismo que permite constituir un cuerpo, un sujeto a pesar de las distintas adversidades y hasta permite sobrevivir a lo peor. Obviedad para los neuróticos: lo simbólico aunque no lo veamos siempre está que el Retraso Mental no tiene.

 

6) La filosofía

El control y el descontrol son palabras de larga data, los griegos y los romanos nos han enseñado al respe-c-to. La vida en sociedad implica una convivencia que no es sólo de puertas hacia adentro. Los supersónicos es un fantástico dibujo animado que muestra de manera asombrosamente anticipada, por aquellos tiempos, el posible devenir en el que estamos hoy inmersos. No es necesario estar en casa para saber qué sucede, no es necesario estar en el lugar de trabajo para saber que están haciendo las personas allí: el ojo que controla y domina a distancia no tiene límite en esto. Tampoco en otras áreas de la vida: la discapacidad, los problemas “graves” o “complejos” de los niños y los adolescentes son un gran muestreo de ello. Buceando bien en la supuesta indefensión por la dis-capacidad que portan de la cual los padres tienen mucho que ver, los controlan porque ellos solos no pueden, ¿quién puede o podría “Todo” sin incluir la castración y el “No Todo” como parte de cierto indicio de “salud mental”? Lo cierto es que podríamos pensar que el panóptico de Bentham también los incluye en el seno familiar, ¿ambos no se desprenden de él tan fácilmente, en este caso como heimlich o umheimlich, como lo familiar o lo siniestro?

En nombre de esa dis-capacidad de ese deseo en dis-función se van creando moradas que aseguren que las rejas siempre estarán allí. ¿Podríamos pensar que hay una sacralización del control en una época donde prima el des-control individual en pos del anterior generalizado? A pesar que el filósofo Byung-Chul Han dice que la transparencia y el poder se soportan mal en la discapacidad encontramos todo lo contrario: el saber en un intento “absoluto” del otro sostiene un poder que intenta ser ilimitado del controlado. Es raro encontrar padres, o madre en particular que no le pregunte a su hijo al salir de sesión: qué hizo, de qué habló, a qué jugó, que dijo él/ella y que dije yo como analista en esa u otra situación. Aquí la confianza, la creencia como primeros pasos no es aceptada a pleno entonces y se guardan algunas fichas para la siguiente apuesta hasta que aparezca el “no va más” hasta la próxima vuelta, ¿quién paga por esa ruleta donde el sufrimiento es del niño o del joven? En la dis-capacidad no ocurre esto sino de manera absolutamente “magnificada” dado que “no puede” dicen los padres o la madre en particular, lo cual es cierto pero en la práctica lo que encontramos es que “Sí” puede si sacamos del baúl de los viejos objetos lo que está en el fondo herrumbrado, paralizado, fijado para pasar a darle color a la nueva foto, al objeto que no funciona por la inhibición en la que se encuentra. La foto en blanco y negro se convierte en un selfie o en una filmación que el paciente no sólo no olvida, sino que forma y sustituye a las viejas no por antiguas sino por el “desuso” y el nivel de inservibilidad que portan. “Me causa gracia, A está pronunciando las letras como le enseñaste” dice una madre por su hijo con retraso mental, confundiendo “enseñar” con una “transmisión” como soporte de un juego trabajado en una metonimia que aloja una metáfora, como, por ejemplo: “la R francesa” que sí puede pronunciar. O en una niñita de dos años y medio: el dedito delante de su boca soplando para que la afirmación como buena behajung pueda dar paso a la “S” de “Sí” que luego trasladará a otra causa en la afirmación de situaciones diversas.

El poder ejercido entonces en la discapacidad marca a fuego la imposibilidad del Otro de vivir sin controlar a alguien olvidando o suponiendo que ese control no lo afectará al buen decir del filósofo mencionado. Quién controla al controlador es la pregunta, cuantos dispositivos de control y ejercicios del mismo para la discapacidad en cualquiera de sus formas de presentación. Y cuando uno les da libertad: no saben que hacer con ella, se ponen ansiosos, saltan como si fueran aves desesperados por volar luego de una herida en el ala una vez curados: la felicidad se apropia de ellos en ese trabajo del uno por uno.

El discapacitado entiende mejor que cualquier otro el significado de la palabra “libertad” porque justamente no dispone de ella, no le está permitido, perimido en la significación e incorporación de dicho término, respira otra respiración cuando alguien se la obsequia, se la dona en la existencia de la ecuación en curso. Luego pide más, claro: ¿cómo no disfrutar de ello? Tan sólo hay que ver que hace una paloma cuando un gato pretende tomarla, encorvado en el lomo, intentando hacer abuso en la vida que viven ambos no pudiendo compartir un espacio entre tantos, la paloma levanta vuelo afortunadamente. ¿Quién controla al controlador me pregunto cuando la renovación de un certificado de discapacidad depende nuevamente de un profesional médico para que sea nuevamente otorgado? Y qué pasaría si se incluyera de manera “obligatoria” un tratamiento psicoanalítico para dicha renovación, es decir: ¿se otorgaría el certificado con “obligación” de intentar darle una vida mejor a ese niño, a ese joven y a su familia por lo tanto?

 

7) El niño, la niñez, lo infantil

Reconocemos los que nos encontramos en la clínica con niños que estos son conceptos difíciles no por lo que es de su significación en sí misma sino por la tendencia a la “desaparición” o el intento de ello en los tiempos que vivimos. La discapacidad es un botón en dicha muestra, ella deja oscura la posibilidad de un mundo de adolescentes, de un mundo adulto en un anclaje en una isla de lo que propongo llamar: El Deseo del Otro en la cual el Deseo Materno tiene la palmera más alta no sin el Deseo del Padre. “Él se durmió al calor de las masas” dice la canción de quien duerme quizás infinitamente, quizás algún día despierte. El discapacitado duerme, no tiene un despertador propio no porque no sepa hacer uso del celular para poner la alarma, sino porque nunca se le ha obsequiado/donado algo que no sea de la imagen del otro donde quedar atrapado. No hay lugar para dos imágenes entonces, hay solo una, el resto es una causa que tendremos que construir, ambas: el resto y la causa, división subjetiva que requiere de un organismo, claro, no soy necia. Pero de otro que permita, propicie, aventure la causa en la afirmación de la suposición y la causa en la constitución a costa del precio del propio cuerpo en ello, del propio organismo, cual si fuera un bebé en gestación de manera ortopédica y hasta nuevo aviso, causa castración mediante de la analista.

El analizante es y será un niño desde una nueva causa de la conceptualización donde tendrá que ir recorriendo los mismos pasos, las mismas huellas, los mismos caminos que un bebé gestado en mi seno. Luego: a parir se ha dicho y comenzará el camino de construcción de un $, sujeto, barrado, sujeto dividido con la oferta del Otro/, el Otro atravesado por una castración constitutiva, NO Hay Relación Sexual. Ahora me mira, ahora decodifico sus sonidos, ahora se puede mantener sostenido solo, ahora sonríe para mi o para todos, ahora gatea, ahora camina: lánzate a volar, acompañaré tu vuelo.

El discapacitado entonces vive la infancia del Otro que no transmite su vuelo, sólo cortó sus propias alas dejando al hijo a expensas de algo que le pertenece a sus abuelos, o bisabuelos quizás.

El niño, la niñez, lo infantil son formas de vivir y no sólo conceptualizaciones teóricas de las que nos valemos. Me río mucho cuando pierdo en un juego con un niño, me hace feliz podría decir: porque la diversión pura y exclusivamente en el placer del juego interactuado, en el cuerpo a cuerpo es un intercambio único no sin ver la felicidad de él y del que gana, que gana placer y deseo con otro que no es el que lo trajo al mundo. Un umwelt diferente.

El amor por el que viene un hijo al mundo no puede tener trampas a menos que se “desee” dejar atrapado a un niño en una muerte en vida, como tantos otros con certificado de discapacidad renovables una vez por año que desfilan en nuestros consultorios día a día.

No hay mejor forma de controlar una sociedad que creando más locura decía antes. Hoy tendríamos que modificarlo diciendo: “¿no hay mejor forma de controlar una sociedad que creando más dis-capacitados?” como si la capacidad fuera lo más importante en un $ o en un Sujeto sin barrar, Roberto pudo comenzar a decir su nombre al menos y no seguir siendo llamado “el niño lobo”. Qué tanto más podemos hacer entonces por estos niños, jóvenes, y sus familias hoy ya que los hermanos también pagan y pagarán un altísimo precio por ser hermano de un dis-capacitado. No se trata de un deseo de denominación a cambiar sino de una profundización importante en cuestiones éticas, estéticas (bulimia y anorexia, obesidad), y de una liviandad o liquidez de vida, de amor, de muerte en el lazo tendido como cuerda al infinito cuyos Nombres del Padre permiten hacer uso.

El amor no es una música ligera, es una música que imprime huellas para toda la vida de un sujeto en su advenimiento, en su presente y futuro como “Las 4 Estaciones” de Vivaldi que empleo en el trabajo con algunos. El amor no puede tener una liquidez que se escape de las manos de aquellos que son responsables de los niños en todas las áreas que les o nos competa: educación, medicina, recreación, asistencia, derechos, etc. para no dejar a nadie afuera, me incluyo. El psicoanálisis con niños incluye el amor, los tratamientos con niños no sólo tocan el amor de los padres, los niños en cuestión sino en el analista mismo donde aparecen palabras amorosas, donde también su propio Deseo se juega el cual No está desprovisto de amor con la rectificación encarnada en su propio análisis.

La niñez no puede desaparecer porque si desaparece no es posible pensar en una sociedad de humanos, de seres que puedan seguir trayendo sujetos al mundo donde el juego como ficción es una forma de introducción del lenguaje, de la lengua. La sociedad de los poetas mudos no puede ser pensada ni aceptada como posibilidad por nosotros porque somos responsables de lo que vendrá.

 

8) Los bloques

Jugarás tu juego, reinarás en tu reino que preparo para ti. La detención del deseo como un fi en la fijación de la imagen la escuchamos y es observable en diversos ámbitos. Comienzo por el juego con bloques: el niño arma lo que quiera, causa en la asociación libre de un juego que podemos leer como tal, así como en el dibujo (cuando da vuelta la hoja para hacerlo nuevamente o lo tacha porque no es así como su deseo lo indica), los sueños. En causa cada construcción con bloques indica un punto que el sujeto tiene y que en la existencia del Esquema R reconstruye, tira, arroja diciendo un nombre, por ejemplo, asignándole una nominación, entre otras cuestiones referidas a su problemática especifica que figuran como un plus de lo cual a veces los padres no han hablado, nadie lo ha notado a veces. Armar al Otro y desarmar ese Otro son diversas formas cotidianas de un niño pequeño, imagen-niño en la investigación del mundo en el cual se está insertando. Los bloques son una forma casi primera o primaria de detección y causa en la constitución del psiquismo de un niño: desandar el Otro y andar un nuevo Otro con un separado otro que en la unión del júbilo y el descenso del goce justamente no es su madre, ni es su padre originario en la escena del análisis. M escenifica lo máximo de la madre en la causa de la construcción frente a lo devorador y devastador de ella haciendo como si fuera un hermano imaginario, L hace una casita y me pide que haga la mía intentado decir que lo familiar de ella no es lo mismo que lo familiar en mi, otros hacen armas que nunca disparan, otros arman paredes que transformamos en muros del lenguaje, otros arman objetos fálicos sin poder, por momentos, decir que es por el “puro placer” de andar y desandar en la existencia de la escenificación: de una u otra manera el Otro está siempre presente en aquello de lo cual no se puede avanzar. El juego con bloques podemos escucharlo como un real mudo que, con el uso de las manos y otros juguetes, en ocasiones, despliegan lo que del deseo está obturado para seguir su curso no sin palabra mediante en lo simbólico ofertado por el analista en juego, haciéndole vivir lo vivido o padecido pasivamente, permitiendo transformarlo en un activo donde el plus pueda ser extirpado, haciendo verdadera función del menos fi. Lo mudo del juego con bloques funciona a veces como una a en la anticipación a lo que vendrá adicionado a la siguiente escena.

 

9) El rechazo al o del Padre

Sería una obviedad decir que la metáfora paterna incluye el Nombre del Padre como una de las partes de las proposiciones, el cual es el Padre Imaginario en función. Sin embargo, a la hora de atender niños hoy esta cuestión reaparece como una falta de ejercicio de la función del Padre en las 3 vertientes poniendo el acento en el primero ya mencionado. Madres que dicen que el marido niega, trabaja mucho y duerme o está poco, “es un niño peor que mi hijo autista, aletea” dice otra mamá. La forclusión propia del Nombre del Padre en el propio padre de carne y hueso No permite inscripción alguna en madres que vienen con cierta falla estructural que podría llamar: “tierra fértil” o “caldo de cultivo” de gravedades extremas en niños y por que no púberes y adolescentes. Apunto a la estructura en sí misma, no a cuestiones que a veces también nos sirven a la hora de establecer estos diagnósticos o estos observables que, por no ser del orden del lenguaje como palabra dicha, pero pertenecen a aquello que podría llamarse metalenguaje en tanto son signos, gestos, y hasta vestimentas como elementos que podrían parecer nimios pero no lo son. ¿Cómo pedirle a un niño que baje de peso si el padre tiene proporcionalmente más sobrepeso que su hijo mismo? Sería una pequeña y estúpida pregunta para algunos si olvidamos el lugar de referente y referido, modelo a seguir, identificación al padre sea en el varón o en la niña sin importar su edad. Dudo que la tecnología sea la causante de esto, me parece que el avance de la ciencia y la afirmación que ella posee un saber absoluto ayudó en estos años a tomar dicho camino, factores de vulnerabilidad o de vulneración generalizada como un proceso que llevó puestos a muchos haciéndolos precarios para sí y para los hijos. Me refiero a procesos sociales, políticos y económicos como una inundación de la que salen sólo aquellos que saben nadar, no sin quedar con cierto temor a la próxima inundación. Me refiero a factores en cierto modo “ajenos” a nosotros, pero de los cuales tenemos que ver por la elección o no de ciertas cuestiones y a factores que hacen o rompen imaginación en los sujetos de una época como marcas que no se borran con una cirugía a la manera de los tatuajes. Sino que me refiero a procesos destructores de una humanidad donde quizás, algunos pocos se salvan porque el país lo permite y ayuda, la sociedad en la que están inmersos.

En los niños hijos de esta forclusión ¿volveremos a ver a futuro más y más locura, más y más debilidad mental? En estos niños ¿volveremos a futuro a procesos ya conocidos que tendrían que haberse superado?

Los niños se educan solos, aprenden más en Internet que en la escuela: frases de los padres que no por ser de ellos no son reales dejando lo simbólico en manos de nadie. No se trata de acompañar cuando están navegando sino de no poder dejar de buscar quien sabe que buscan en una soledad que no puede sino llevarlos a una depresión (a veces tristeza profunda) sustituyendo al conocido y feroz aburrimiento.

Algunas madres escuchan canciones de amor para adultos en la computadora y algunos padres no pueden no comprarles objetos materiales como forma de intentar suplir con el dinero lo simbólico en su falla pero que así: no entra en una ecuación.

Algunos padres les niegan todo: lo material, el tiempo, y hasta el afecto en lo cotidiano de preguntarles que tal fue su día hoy, como estuvo, como se sintió privándolos de la palabra que demuestra el interés y amor hacia el niño. No digo que no los quieran, sino que esta nueva forma de relación de algunos padres (cada vez más cantidad de ellos y por lo tanto la gravedad de los niños) lo que hace es autoexpulsarse y expulsarlos de la morada paterna como niños, como sujetos deseantes, curiosos por descubrir el mundo de la mano de quien los trajo al mundo. Aún en la fertilización asistida u óvulos y espermatozoides congelados se necesita de DOS y de un cuerpo con una matriz del lenguaje que incluye la sexualidad para alojarlos.

El rechazo al padre ¿es una consecuencia, entonces, del rechazo del Padre a asumirse como tal y hacer de su morada un reinado donde quien lleva la corona es él para que el niño pase a ser un príncipe tras haber sido his majesty the baby? La madre acompaña siendo una adolescente o una niña más donde su voz, su vos, y su voto tampoco tienen lugar ocupando a veces: el lugar del padre inclusive en desmedro de su lugar u ocupando el lugar de pura madre en desmedro de su división y su falta.

 

10) El analista

El analista navega por las aguas del psiquismo por quien nos consultan. ¿Y los padres? Equilibrista entre el padre y su rechazo, entre la madre y sus dificultades, entre la disparidad de ambos, entre el niño y los padres vamos caminando sobre una soga a 10.000 metros de altura ¡tantas veces! Hay una enorme distancia entre lo que es el motivo de consulta de los padres y lo que escuchamos y “observamos” en un niño o adolescente en sesión, siempre es producto de ambos y sus historias anteriores: ¿otra obviedad? que por tal no podemos olvidar ni “descuidar” ya que justamente en esa tercera generación se jugará la neurosis o la psicosis, la repetición o no, la toma de posición de un legado que no implica obligatoriamente por tal inscripción simbólica alguna. Cuidado que el viento sopla fuerte y no sabemos de donde viene volando “todo” al recibir a un niño o un joven tantas veces, el todo sino lo rechazado del padre o el todo como la no aceptación de la castración en la madre: juntos son un huracán que arrasa con una ciudad. No hace falta que hable de discapacidad para ello como la única entidad, otras lo padecen fuertemente también. El punto es el almohadillado que cada analista tiene que tener, y estar a veces en alerta, ya no advertido, para no caer de la soga al piso, porrazo que pagamos caro cuando otros profesionales de la ciencia o de la educación nos defenestran. Caro precio cuando interrumpen un tratamiento también porque marcan aquello que no funciona en ellos y que no quieren que funcione tampoco en sus hijos confrontando al analista, poniéndolo en un lugar de total desautorización, de resto pisoteable a gusto y piacere hasta hacerlo trizas. ¿A quién no le ha sucedido? Entonces lo trabajado durante cierto tiempo no fue nada, nada sirvió para esos padres, a veces para esos niños o jóvenes hijos de esos padres asimbólicos.

 

11) El amor

“No es posible analizar un niño, un púber, un adolescente sin mediación del amor”. La posición del analista que incluye su Deseo, el Deseo del Analista no puede estar desprovisto de amor. Es posible ubicarse alejándose lo más que se pueda del goce propio, pero no es posible para un analista dejar de hablar. Ora la frase: “hago lo que quiero y quiero lo que hago”, lo que hago es atender niños y jóvenes, padres mediante. No hay objetividad, nuestra subjetividad está todo el tiempo presente, sea mucho o poco tiempo de análisis que llevemos en nuestro curso: subjetividad al fin. No busco objetividad, a veces busco cierto “sentido común” consensuando, navegando contra la corriente del maldecir o el maldit-o hecho que figura en las santas escrituras del psiquismo de un paciente en dirección al bien decir y su causa.

 

12) El diagnóstico

En un muy interesante video podemos hacer volar nuestra imaginación, los invito: https://www.youtube.com/watch?v=yDhV4a4hPiE. ¿Es posible que cada uno elija el “estigma” o la “etiqueta” a ponerse en la edad de la niñez, de la pubertad o aún de la adolescencia? ¿Es posible desetiquetarse “solo” para buscar la propia insignia y llevarla en alto cual honor de Bandera de un propio padre? ¿Quién es absolutamente impermeable a las palabras del otro enganchadas a lo que porta? No vivo de utopías, sólo practico el psicoanálisis. Cuando un niño o un adolescente viene a consulta trae una enciclopedia de estigmas, etiquetas, como si su Yo tuviera una porosidad que deja pasar absolutamente toda el agua que pasa aún la más lejana: no son paranoicos, sólo demasiado influenciables a veces, sólo un problema de narcisismo, de imagen, de reflejo de los padres que lamentablemente no pudieron hacer otra cosa con su propia persona en la fusión de los goces.

 

13) El tiempo

“La esencia de la vida es el tiempo, la esencia del tiempo es el cambio, la deseable disolución de la existencia momentánea” dice J. Campbell en su libro “El héroe de las mil caras”, “la existencia del Esquema R es la reconciliación con el padre” en el capítulo “La imagen-niño iniciación”. Renacimiento no es sólo un período maravilloso dentro de la cultura y el arte, la historia de nuestra humanidad, también es un momento por el que “se supone” todo sujeto podría, puede y “tendría” que pasar si partimos del mito griego del Dios de la muerte quien por la noche envía la maldición a través de sus palabras y, al día siguiente, al despertar dice una bendición transformando así la muerte en vida, pulsión de muerte en pulsión de vida diríamos con Freud, o un real en un imaginario introducido en lo simbólico, en un nuevo simbólico con Lacan? ¿El Dios de la Muerte dice que cada uno tendrá que untarse con “aceite” su cuerpo, dejando deslizar aquello que sea del orden de la transformación en lo contrario, empuje a la muerte, u otras formas de deseable denominación de aquello que podría llevar a un sujeto al puro deseo de destrucción de sí mismo? Luchar contra lo que cada uno lleva dentro y es constitutivo es parte de la tarea que diariamente realizamos en el trabajo con niños, con adolescentes, con padres y aún con adultos. Si pudiera poner una frase, algunas palabras diría: “no vas a lograrlo, no vas a destruirme por más que lo intentes, yo soy lo que te acerca a la vida, soy la causa frente a la tempestad que propones con la existencia de la expulsión de tus restos”.

¿De la nada venimos y a la nada vamos? En el medio entre el nacimiento y la muerte está ese Renacimiento propio de cada uno, propio de cada día, de cada “despertar”, Lacan mediante, arte mediable o mediatizando.

El milagro de la vida dijo una voz popular, por eso estoy aquí, continuó diciendo. La paradoja de de la causa de la creación, la llegada de las formas del tiempo desde la eternidad es el secreto germinal del padre, no se puede explicar la forma completa, en cada sistema teológico hay un punto umbilical, Freud lo explicó con los sueños, Lacan quizás con lo Real. El psicoanálisis intenta valerse de diferentes caminos, disciplinas, orientaciones, etc para explicar los fenómenos humanos que conducen a la pulsión de muerte, a un mudo Real, signos sinsentido alojados en el psiquismo de cada uno.

Los mitos, los cuentos infantiles, contienen un sentido del héroe cuyo problema es penetrar el mundo, sacudir y aniquilar el nudo clave de la existencia limitada. ¿Qué analista no fue posicionado como “héroe” al comienzo de un análisis de alguien en estado especial o particularmente grave, los padres de los niños y adolescentes suelen hacerlo, la causa afirmación de la suposición de saber es posible sin contener cierta causa concepción del “héroe”?

El momento de la existencia del Esquema R en la reconciliación con el padre consiste en: 1) el héroe trasciende la vida y su peculiar punto ciego, 2) se eleva hasta tener una visión de la fuente y hacer un análisis, 3) el punto ciego cual pez hambriento toma la carnada del anzuelo lanzado en la caña y pica, 4) el héroe contempla la cara del padre, comprende y se produce como último paso la existencia del Esquema R en la reconciliación.

El fracaso en un tratamiento también podríamos pensarlo u orientarlo como la falta de lazo al padre o la traición, el alejamiento justamente de dicha existencia del Esquema R en cuanto a reconciliación con él en tanto amor.

Uno, dos, tres, cuatro tratamientos y a veces: vienen de algunos más. ¿Qué pasa, qué pasó?, son preguntas que no puedo dejar de hacer y hacerme. A me llama por teléfono porque con sus 9 años no quiere asistir a sesión porque dice que le duele la cabeza, hablo con la madre quien dice suponer que no se trata de ello, sino que llegó de la escuela con su habitual mala cara, luego me envía mensajes por whattsapp explicando la pelea con compañeras y que ella decidió que asistirá tras la conversación que ella es la madre y es quien tiene que elegir si su hija asistiría ese día o no. Al ir a abrir la puerta escucho que A habla con el padre, el tono del padre parecía tener cierta molestia, abro y les pregunto como están invitándolos a hablar algunas palabras allí que luego: es una invitación a que entren juntos para trabajar con mi pacientita y también con el padre, fueron palabras de él al terminar dicha sesión: “no sé que hacer cuando pasa esto”, misma frase dijo la madre por mensaje y en repetidas situaciones. A asiste siendo este su cuarto tratamiento, alguno fue dada de alta, en otro la profesional dijo que no podía con ella según palabras de los padres. A dice que su amiga jugaba dentro de un círculo y dijo que ella estaba dentro pero estaba “afuera”, tomo la palabra “afuera” no como algo producido por dicha niña sino como un sentimiento de mi paciente que ella efectivamente pone en palabras. Ese mismo día le entregaron la cruz en la escuela para la segunda comunión, los padres asistieron al acto y le dijeron que No a retirarse con ellos para estar en su casa con ellos, con su mamá y su pequeña hermana o con la abuela. La paciente tomó esto como un “afuera” de lo familiar y no como que tenía que continuar con las actividades escolares, de manera que el afuera como cierto sentimiento de expulsión lo transfiere a las compañeras como cierto Esquema Lambda podríamos decir si sigo las asociaciones de ella. Nadie la expulsó de ningún lugar, las compañeras estaban haciendo un juego, la paciente vió que se guiñaron un ojo entre ellas y esto en su subjetividad es tomado como una existencia de una expulsión que a futuro podría casi decir que podría llegar a ser grave (apunto a cierto nivel muy alto de celos o efectos persecutorios quizás). Trabajo con la paciente y con el padre lo que es del orden de distintas percepciones, trabajo el baño de aceite que el Dios de la Muerte dijo al amanecer como bendición y como existencia del Esquema R en la reconciliación al padre al amanecer, al despertar. Trabajamos juntos el malestar frente a ciertas situaciones de lo cual puede un sujeto tener diferentes respuestas: la fuga no es la mejor, pregunta que le hago a A, ¿cada vez que te sientas mal con alguien vas a irte de ese lugar?, ¿vas a cambiar de amigos y de escuela y a futuro de trabajo cada vez que te sientas mal con algo? Las instituciones tienen lo suyo, sabemos, las escolares, religiosas no están “afuera” de este decir mío, no hay imagen-niño institución ideal, el ideal es algo de cada subjetividad. El fracaso es parte de un trabajo de fi del Esquema R en la frustración a trabajar también en el camino de regreso al amor al padre: No hay relación sexual, estamos dentro de las operatorias de la causa de la castración. El dolor de cabeza desaparece casi por completo durante la sesión, la paciente pudo trabajar los temas que la tenían embargada y tomada por completo. Acuerdo con la pacientita y con el padre que cada vez que regrese abrumada de la escuela me envie mensaje por whattsapp para poder conversar telefónicamente e intentar producir un alivio en ella. La música y el arte me ayudan, invención y Deseo del analista: con ambas manos formo un circuito como si fuera un “marco” a mi rostro, la paciente hace lo mismo, se distrae, invento una canción: “atención, concentración, ritmo”, produzco diferentes sonidos, luego el padre hace lo mismo inventando otros sonidos golpeando los pies, una lapicera contra un caño, etc, ambos ríen y la paciente “promete” ponerlo en práctica cuando se distrae tanto, cuando no puede concentrarse que “Todo no es para ella”, que “Todos no están en su contra”, que ella “No lo puede Todo” (como el padre suele decirle), que ella también es No Toda. La subjetividad de ambos queda marcada por el trabajo analítico en la causa aceptación también del padre en su decir a su hija.

 

14) El silencio primordial como paso necesario en la estructuración

No somos seres del silencio, aún los autistas y las graves problemáticas donde  hay inexistencia de sistema nervioso como falta de apoyo para constituir una subjetividad, un aparato psíquico, somos seres hablantes porque primero y ante todo somos seres hablados (los autistas, las graves dificultades del lenguaje, los psicóticos, y otros: hablan con el Otro en sus alucinaciones, en sus formas diversas producto de su propia asemántica). La música que se incorpora desde el primer tiempo en el vientre materno es lo indecible que se presta a ser oído, eco de un eco prolonga el silencio. La música es ella misma una forma de silencio que lleva en sí misma el silencio que a veces: parece inaudible para algunos, la sutileza de dichos silencios en la música la escuchan sólo aquellos que pueden y tienen con qué escucharlos. La escucha es una creación a constituir en un sujeto. Sin silencio no es posible lenguaje alguno, entonces lo que prima es el ruido que se manifiesta de diversas maneras. El silencio, como el objeto transicional y su espacio: se constituyen y “se construyen” como la torre con bloques de los niños pequeños. Lo primero que se constituye es el oído y lo último que se pierde es también la posibilidad de escuchar, lo que entra por el oído hace imagen nos recuerda Lacan, luego: imagen tras imagen se va creando el aparato de existencia del Esquema R en la representación en un infans. La apertura de la posibilidad de oir, de escuchar es una donación del Otro, el Otro primordial es quien “dona” un aparato de percepción, así en el trabajo con falta de Sistema Nervioso, esta donación la realiza el analista, es el analista quien produce la apertura de “cada una y todas” las zonas del cerebro; luego el niño lleva esto a su casa, a su hogar, a su entorno, a su familia y la madre incorpora los significantes, el juego a través de lo que llamaré: “la pregunta primordial”, “¿qué hace Mónica cuando le dice tal o cual cosa, cuando juega a tal o cual cosa, cuando pone música para mi hijo, cuando le inventa canciones? ¿Chez Voi? ¿Qué quiere el otro de mí a través del padre en la posición de la madre incorporando la lengua de la analista? El niño o paciente es entonces un sujeto en causa constitución desde lo que podría llamar “una doble vía” o “doble Banda de Moebius”. Veamos como funciona graficándolo en forma sincrónica y diacrónica (como metonimia y como metáfora, pese a que, la metáfora puede leerse también metonímicamente)

 

Analista ———à Niño ———–à Madre

y/o:

Analista

Niño

Madre

 

Pensar de esta manera la pregunta de la madre no es sino pensar al niño como un sujeto en relación al otro barrado-analista, el niño como paciente, como efecto de una metáfora del Esquema R en la transmisión que recibe y emite, “pasa un paso para que pase”. De esta manera la metonimia deja de ser el mecanismo predominante en un sujeto cuando la metáfora tiene debajo una barra o, como me gusta decirlo: es “verdaderamente una metáfora”. En la psicosis, autismo o sujetos con falta de sistema nervioso constituido no hay metáfora como decimos en psicoanálisis, la metáfora que no incluye una barra, una causa castración del otro: no es “verdaderamente una metáfora”.

¿Qué decir entonces cuando le silencio primordial no ha sido instalado? Hay que crearlo, hay que constituirlo dejando al paciente andar por el consultorio con su silencio, con “nuestro silencio” como una instancia que se instala a partir del silencio entregado, prestado desde quien ocupa el lugar de otro primordial. Luego, el paciente podrá ir construyendo otros silencios a partir de este al cual jamás podrá volver, el cero no se toca, se imagina, no llegamos a él nunca. Pero a partir del silencio primordial ¿podríamos imaginar que creamos otro cero? ¿Es posible a partir de la constitución y creación de un sistema nervioso en un paciente en análisis crear un sentido donde no lo hay? Freud nos recuerda que no podemos alcanzar lo real, pero, a partir del semblant, podemos imaginar tantas variantes y variables de él como podamos o como pueda el paciente y su estructura, no hay estructura. Lo real es mudo, pero el ruido que escuchamos en dicho real aturde: allí no hay silencio, no hay música. “El objeto a convoca al silencio por antonomasia; el irreductible silencio estructural de las pulsiones, silencio de lo mudo”, dice S. Kovadloff. Existe el objeto a como causa desprendido y convertido del resto: el niño como resto, el síntoma que porta o encarna como resto, la imagen-niño en inhibición como resto, la angustia que orienta en ese resto indescifrable para el niño.

Hay también un silencio no mudo, el silencio de lo callado, de lo que no se puede o no se quiere decir: vamos por ambos. Cuando el silencio se hace presente en el analista aún en lo que de la imagen-madre resulta impredecible, el paciente habla con palabras y con su mirada, con gestos, con juegos, con la imagen-madre que porta su imaginación. Otro, así un buen día algo se pierde, me inclino sobre el diván para buscarlo, sin imaginar que un “retrasado mental” (como dice la ciencia desmereciendo al sujeto en causa constitución) iba a mirar que había debajo de mi vestido, la sexualidad de la analista se presentifica sin haberlo buscado, hay una sexualidad en construcción también: vuelvo a inclinarme, vuelve a buscar el lugar de la sexualidad oculta. ¿Es esto un ejemplo? Un botón más a lo planteado por Freud y por Lacan: lenguaje y sexualidad provienen del Otro, sin sexualidad sería impensable el lenguaje, el lenguaje porta la sexuación del Otro que lo entrega con su decir, con su inconsciente.

El silencio primordial como parte de lo Real, de lo mudo es lo que un paciente trae sesión tras sesión entonces. Darle otro sentido al sentido, cuando hay sentido.

Silencio del paciente y Silencio del analista van conformando una trama, aún cuando se trata de constituir un Sistema Nervioso. Semblante de un lado, lo mudo del otro: la resultante será la causa en la constitución de un Sujeto barrado, atravesado por la causa en la castración que el otro, portado en el analista, cuya causa en la constitución al objeto y posterior relación pulsional será “absolutamente” diferente. Creo un cuerpo, creo un organismo previamente, creo palabra tomada por el significante que porto: una a en la afirmación de una significación ligada al psicoanálisis. Luego se constituye lo callado: silencio sobre el trauma como entrada al lenguaje que todo ser hablante atraviesa. El silencio cuando no hay Sistema Nervioso constituido estará dado por momentos del juego, como las estaciones del tren: nos detenemos y contamos algo, bajamos del juego para ir a lo Real, para ir a aquello de de duelo se trata, de ausencia, de pérdida, para constituir una fi del Esquema R en la frustración como primera operatoria.

Así el “susto” (que el paciente trae como su propuesta de juego) pasó a transformarse en “sorpresa”, significante propuesto por la analista como lugar de advenimiento de un hijo en la metáfora, un lugar niño en la existencia de la ecuación simbólica.

Paseamos, una instancia fundamental como imagen-niño en la inscripción y como un trabajo de causa en la constitución del Nudo Bien Borromeo, la plaza fue nuestro lugar: el dos se transformó rápidamente en tres invitando otros niños, haciendo lazo al padre en el juego. El tres se transformó en cuatro cuando jugamos al football con otro niño y su padre, así el paciente sin Sistema Nervioso y Retraso Mental se convirtió en un ser que desde lo mudo que tanto habla, lo gestual, comenzó a demandar que quería, que le gustaba: empezar a practicar artes marciales, la presencia de una figura masculina en el equipo que se incorporó rápidamente con un Terapista Ocupacional con quien juega y quien, en equipo trabajó y trabaja sus intervenciones en lo Real. La sorpresa pasó a ser un paso en el trabajo del día a día, de sesión tras sesión con los rollitos de números y rollos más grandes de letras que hacía en su casa o en sesión los cuales derribamos con lo que “cada uno” elija: “sus pelotas”, mi pelota, “sus autos: papá, abuelo, hermano del abuelo, etc”.

La creación estuvo de la mano del silencio: sólo en él yo podía ir creando, buscando, buscando. El silencio primordial es rien de sentido, la palabra es totalidad de sentido: creo palabra donde hay rien, nada. Existe este silencio que no es, siguiendo a S Kovadloff, sino el de una ausencia originaria, el contacto con el silencio extremo es contacto con su propia precariedad, con el vacío inevitable, del anonadamiento (que también encontramos en el aburrimiento) como sentido “pleno” (lo lleno del otro sin orificio por donde desagotarlo), sin fisura, ni falta, sin demanda.

Lacan plantea que la resistencia proviene del Yo, hay una verdad que no se realiza en la palabra porque se halla consumada en el campo del silencio. ¿Silencio del paciente, silencio del analista? Si la resistencia es resistencia del analista, propongo entonces pensarla como un objeto extraño alojado en él a la manera otros objetos extraños provenientes del paciente que también son desconocidos por el analista en su propia estructura.

En pacientes sin Sistema Nervioso, ¿podemos hablar de “resistencia”? En algún momento de la causa constitución aparece indefectiblemente. ¿Hay sujeto sin un Yo? La resistencia aparece en el sujeto recién constituido como un “no poder ceder al otro” que lo trajo al mundo remitiendo a lo mudo originario: A ingresa al consultorio y se toca un dedo del pie, busca rascarse hasta lastimarse, la ficción entonces ligada al amor tomará la escena para dar paso al juego y la palabra y poder tener una existencia como una forma de trascendencia. El silencio primordial es de alguna manera equiparable a la Patencia de la Nada propuesta por Heiddegger.

El analista en su posición de silencio ocupa el lugar del muerto, momento en que el paciente descripto toma la delantera organizando un juego, ubicando el lugar de cada uno, que dice cada uno y que no sin dar paso alguno al juego mismo: el muerto cobra vida solicitando su lugar, solicitando salga del parasitismo de la pura a en la alineación al Otro primordial y su silencio originario. La sorpresa vuelve al “rostro” del paciente.

El silencio primordial es “impredicable”, asemántico, sin gramática alguna planteando un lugar tácito para el sujeto.

El silencio pulsional entraña y sentencia a la mejor manera sartreana un “ser para la muerte”.

Cuando no hay duelo ahistórico, como Alain Didier Weill lo llama, no hay posibilidad alguna de Sistema Nervioso en un niño, el duelo ahistorico es aquel que remite a la estructura que lo antecede como metáfora, lado derecho de la “verdadera metáfora”. Cuando un niño en estas circunstancias ingresa a un tratamiento con una analista, esta ya ha realizado sus duelos y continúa trabajando sobre ellos, el niño ingresa a un trabajo con alguien que ha podido atravesar dicho duelo ahistórico para trabajarlo en sí y por sí. Luego vendrá el trabajo de “duelo histórico” en el nuevo suceder, con cada acontecer. Este tiene un lugar inesperado: el paciente llora cuando su terapista ocupacional, única figura masculina, representante de la función paterna encarnada también a través de su ser, se va de vacaciones, como no pudo llorar cuando su padre se fue también de vacaciones, como no pudo hacerlo cuando su padre se fue a vivir a otro país. Pedazos de Real, trozos mudos de una estación que “no existía”. Al principio: “era nada”.

 

15) La imagen-niño como una iniciación

No hay psicogénesis decimos con Lacan, sólo hay estructura y sus efectos, terminamos para volver a arrojar los dados y en una nueva vuelta del deseo trabajar sobre lo desandado, sobre lo desamarrado, sobreinscribiendo. Luego del ingreso al Baño del lenguaje A está en condiciones de ser introducido en lo que lo refiere como sujeto sexuado, así se acuesta una vez en el piso riendo mientras toca sus genitales, previo haberle pedido que traiga “su pelota” para jugar. A y yo jugamos volteando palos como si fuera un Bowling de números que él hace en su casa con su mamá o con el Terapista Ocupacional según más o menos resistencia, según más o menos apego, según más o menos la imagen-niño en la introducción de la sexualidad. Cada palo (rollito de papel higiénico vacío contiene un número escrito y pintado por él, o escrito o copiado por él: transforma el resto en causa). A propone distintas variables en la novedad de la existencia del Esquema R como repetición de la constancia del empuje pulsional, drang: voltearlos con los autitos (existencia del Esquema R como la representación de algunos integrantes de la familia: papá, abuelo, hermano del abuelo, otro mientras Barbie (mi personaje) alienta y conversa con ellos). En una sesión A pide voltear los “palos” con mi pelota sin haberse dado cuenta siquiera que había olvidado la suya en mi consultorio, sobre el diván. Acepto prestarle mi pelota, “usá mi pelota que es más grande” digo referenciando la sexualidad en la causa de la constitución subjetiva que creamos en A juntos, a veces A es tocado por estas palabras que digo, otras no. El burro le da un beso en los genitales a Barbie, ella le pregunta que hace, dónde le da un beso, el burro (personificado por el analizante) pide perdón. Barbie pregunta porque le pide perdón habilitando un camino en la sexualidad como algo alejado de la posición de la madre que frena el desarrollo pidiendo medicación para ello a la ciencia por temor a que hará o que pasará cuando A desarrolle. Existe el trabajo con el cuerpo, con el organismo o con el S.N.C. es constante en el Retraso mental acentuándose en los casos donde hay lesión, tumor, u otro tipo de falla localizada en un órgano con asiento en dicho S.N.C., heridas sangrantes por donde se van perdiendo y perdiendo vida sin enlace, una autopista sin posibilidad de salida.

El lenguaje es una forma de imagen-niño iniciación, sin él nada es o será posible a futuro, no es lo único, A hablaba con muchísimas dificultades, ahora lo hace claramente y casi sin problemas de pronunciación excepto en algunas letras todavía: “S” (behajung), “R” (Esquema Lacaniano), “G” (goce retenido).

Una vez iniciado el Baño del Lenguaje como un rito de la imagen-niño iniciación podría decir, como una introducción al Esquema Óptico podría decir, siguen los otros pasos: la sexualidad es parte de dicho Baño, es imprescindible trabajarlo, forzar el significante que porta la sexualidad en la metáfora o a veces tan sólo escucharlo y nombrarlo, jugar con él, jugar con los juguetes como si, jugar con las palabras en una metonimia que desliza la metáfora donde el sujeto se va insertando e injertando.

A rompe una rama antes de ingresar al consultorio, en lo real pido verla, ejecuto mirada y voz como formas de la pulsión invocante y mirada felicitándolo, jugando que lo hizo como lo hacen en las artes marciales. ¿Qué rama rompe A? ¿Qué R del amor rompe el analizante en dicha simbolización antes de entrar? ¿Rompe para construir y reparar? ¿Rompe para crear? ¿Rompe en lo real para crear lazo en lo simbólico?

A se pone a hacer pasos de baile en puntas de pie, le pregunto si quiere escuchar música y me pide que ponga Axel, A canta frente a la imagen de la computadora y luego canta mientras baila conmigo: “el robot me mira” dice, doy un giro y bailamos en otro sentido restando sentido a dicha falta de la a en la afirmación de la significación en esta metáfora, “cantale al sol” digo mirando un peluche con carita sonriente con forma del astro, cantale al Dios de lo masculino pienso. Yin-Yang, Sol-Luna, Vida-Muerte, Real-Simbólico: separada oposición que convive en todo sujeto, en el Retraso mental no hay guión como separación, hay holofrase.

 

16) Volviendo al Paseo, Volviendo a otro espacio y otro tiempo, volviendo a la deseable distracción como Paso para que A hable:

Espero al paciente con la lata que trajo y que forramos juntos, donde puso la palabra “Tomate” e hizo un dibujo en dos escenas. A trae una pelota de Bowling de juguete que dice la madre encontró: el resto lo transformamos inmediatamente en causa. El paciente ve un trompo con tres bichitos de la suerte y lo hace girar en el piso del Lenguaje donde el Otro lo baña mirando como da vueltas y vueltas hasta que se detiene: invito al paciente a hacer una plantita a la terraza, tiene que ayudarme a subir los elementos para hacerla y acepta agradablemente. Mientras sube la escalera dice que no es muy alta, no son muchos escalones, es decir: el paciente “puede porque sabe que puede de la mano de la analista”. Dice allí: “qué linda terraza, cómo me gustan las terrazas, mi papá tenía una terraza” asociando. Terraza: piso más alto en la causa de la constitución subjetiva, subimos y bajamos en el juego cada vez en cada sesión, cada vez tantas veces en la sesión. A sostiene el cuchillo para que yo golpee hasta que juntos “perforamos la base”, perforamos haciendo orificios para que la plantita pueda hacer pis y caca, con 4 será suficiente. Mientras A pone tierra en la macetita

Digo: “estamos haciendo un hijito juntos A”,

A dice: “sí?”,

Agrego: “una plantita es una vida, será nuestro hijito que tendremos que cuidar”. Semblante de Edipo, como un imán lo atraigo hacia el mito para pasar luego a la narración, no hay Acto sino y sin el Acto del Analista.

A: “voy a llevarla a mi casa”,

Yo: “vas a mandarme una foto una vez o dos por semana para verla crecer?”

A: “una foto?”

Yo (En el lugar que designo el Je): “sí, por whattsapp, como le enviamos fotos a tu mamá”.

Como si fuera un cuentito armamos un nuevo relato producto de una escena que A dice: me encantan las terrazas”, “no tengo”, hacemos una para A.

En dicha deseable distracción le pido a A que “huela” una planta y dice que le gusta (albahaca para la pizza), pongo algunas flores para que quizás: también crezca otra. Siempre somos entre dos, también en el deseo, el padre en tanto percepción, de lo oral a lo anal y de lo anal a lo fálico genital. Esto tiene consecuencias en el juego.

 

Al bajar le obsequio una ramita de una planta para que ponga en una maceta: “lazo de amor” es el nombre que la madre probablemente pueda conocer y asociar también con lo trabajado en sus entrevistas.

La organización de las letras en el Buen Bowling es en la causa afirmación según elección del paciente:
A: A (Otro), O (separación), N (nene). Otra Separación para el Niño.

Yo: Buena Causa la Madre y su Imaginario. (B, C, M, I).

De esta manera queda el nudo Bien Borromeo en la elección de tres letras en A y la estructura del lado de la analista con las 4 letras o elementos “fundamentales” para el armado del niño como sujeto.

A tira en orden:

1) A. 2) O, 3) N cual si hubiera sido planificado en lo impredecible y azaroso del juego.

Yo tiro:

La Buena Causa (no es sin causa castración mediante) dejando de pie a la Madre y su Imaginario ya que el tiempo impidió que termináramos el juego quedando como la primera de las 2 etapas del mismo como semblante dado que el juego volverá a comenzar no sin la huella de lo trabajado hoy en la próxima sesión.

Hoy la elección de los autitos se acotará sólo a uno: el abuelo, luego le digo que puede elegir otro: el hermano del abuelo dice, dos motos.

Son 3 las pequeñas Barbies que entrarán al comienzo a la escena:

  • La hija de Barbie, 2) La morocha, 3) La porrista que alienta. A dice que “tiene que hacer un secreto con ellas”, el cual es que ellas tomarán un avión y lucharán contra el mal venciéndolo, lo logran en otra escena, alejadas del juego y los autitos, ¿podríamos pensar como primera y segunda escena a estas planteadas por el niño? Recién cuando logran como Bien vencer al Mal el paciente puede regresar a voltear los números y las letras como si el primer juego fuera una a en la anticipación del segundo, como un decir antes que el hacer que suele caracterizarlo en tanto predominio de lo verbal (y lo ideativo) sobre lo práctico, sobre la praxis como momento todavía por trabajar. Las tres mujeres bien podrían pensarse como las tres integrantes de su familia: 1) La madre, 2) la hermana mayor que se fue a vivir con el padre (hija de una pareja anterior de la madre), 3) la hermana menor. ¿Cómo luchar contra el mal, ellas, siendo que la única que está en tratamiento es la madre, con una frecuencia de sesión cada 15 días? ¿Es el Retraso mental y toda la problemática orgánica (tumor extirpado, epilepsia y tumor actual) el mal que representa en otra escena? Arriesgo a decir que Sí. Deseo de una manera que, en la segunda escena escenificada en el piso, lugar totémico, lugar de sostén del juego de la nueva metáfora, voltea las letras como si fuera claramente un efecto de castración, de división que vamos haciendo juntos, vía juego, vía lenguaje, vía ficción y lenguaje del juego propuesto por el paciente, leído y des-cifrado por la analista. Voltear al Otro como Nene, como Niño no es cualquier operación, es una operación netamente simbólica que toca la consistencia del cuerpo, de lo imaginario donde muerte y goce quedan desalojados con la simple anticipación de “saber” que llegará y simplemente jugará con un separado otro en metáfora simbólica. ¿Podemos hablar de metáfora fuera de lo simbólico? Esto atañe al autismo y a la psicosis, discapacidades como esta también. Lacan acostumbraba a emplear un “medio decir”, dado que la verdad no puede ser “todadicha”, en este caso podríamos quizás pensarla como una metáfora solamente si lo simbólico entra en ella, caso contrario no hay inscripción de la metáfora simbólica dado que el psicótico, el autista y discapacidades graves como la mencionada sin análisis tienen un padre en posición que cuelga del fantasma de otro.

 

17) La madre escucha, demanda orientación y la lleva a cabo

A) La madre envía un mensaje en el día de hoy diciendo que su hijo ha podido usar “la llave” y abrir y cerrar la puerta con ella en su casa: ¿la llave del amor, la pulsión entra como parte de la cerradura en la ficción, la llave de lo heimlich, la llave de cierta separación madre-hijo? B) en ese mismo mensaje por whattsapp envía fotos de su hijo haciendo Aikido, arte marcial recomendada hace unos meses atrás a partir del trayecto del Paseo a la plaza donde A se manejaba en ciertos momentos “como si” estuviera haciendo una de ellas. C) es posible un tratamiento de un niño con esta muy grave problemática sin el trabajo de los padres o de la madre en particular, en este caso siendo ella el único sostén de su hijo? ¿La analista entra como función materna nada más? ¿La analista suple el desfallecimiento de dicha función y también la del padre? Con esta madre muchos son los ejemplos a lo largo del presente tratamiento, muchos son los ejemplos a partir de los pacientes donde sin familia: no puede haber tratamiento posible (sea como fuere tal familia y por cuántos integrantes se encuentre formada) ya que se constituyen ambos: paciente y padres, paciente y familia siendo esta una facilitadora de cambios en otros integrantes, siendo esta una nueva transmisión (familia, padres o madre, o sustitutos). D) La causa en la constitución de un niño con este tipo de particularidad (Retraso Mental, Epilepsia residual de una cirugía donde se extirpa un tumor, es decir: no hay sistema nervioso constituido) parte de un punto uno a la cual la madre acompaña, proceso donde ambos se constituyen, sin este trabajo de ambos: nada es posible. E) Si y sólo si a partir del trabajo con la madre y de su escucha y por lo tanto modificación sustancial de la función paterna en posición y de su tránsito en la función materna comienzan a producirse virajes en el paciente, en la posición de hijo de manera que el trabajo comienza a tener un movimiento que atañe a todas las áreas de la vida del mismo. Así la madre no sólo se comunica telefónicamente y asiste a las consultas, sino que elige quien es mejor profesional para tratar a su hijo y toma lugar en el trabajo en equipo. F) el significante paterno que falta en la madre comienza a tener un lugar ortopédico en su análisis a partir de la madre movilización realizada por la analista transfiriendo a los otros profesionales tratantes de su hijo con vías a formar un verdadero equipo de trabajo. La imagen-niño introducida a través de un Terapista Ocupacional, “varón” (elección de una sexualidad que como separada orientación no fue inocente de mi parte), que trabaja con el niño, además: acompañándolo, aporta a la madre algo que no está. Dicha operatoria es realizada en cada ámbito de la vida del niño: casa familiar de la madre, casa familiar del padre, otras actividades que realiza. ¿Un tercer ojo al decir del Lacan en el Seminario 5? ¿Un testigo que testimonia a partir de su experiencia? Un operador también externo que entra y sale de la banda de Madre Moebius en la a en afirmación según corresponda haciendo corte también desde su función. ¿El viernes voy con vos y, con JJ (terapista ocupacional)?” pregunta A con mucha alegría, los viernes son días alegres para el paciente porque a través del JUEGO, y solamente del JUEGO el paciente puede ir constituyéndose y nosotros, los analistas, podemos ir leyendo lo que hay en su aparato psíquico, en su organismo, podemos ir creando ambos. La mujer de la madre en la oscuridad en la que la madre se encuentra inserta es oscuridad en el hijo, los traumas y duelos no vividos por el sufrimiento del hijo que reeditan duelos anteriores tampoco resueltos son sí o sí vividos por el hijo. A llega y la luz está cortada en el consultorio, un cartel que he puesto en la puerta lo anuncia, sin embargo: el paciente no tiene todavía la suficiente creencia. ¿Cuándo se instala la creencia? ¿En qué tiempo cronológico y lógico podemos hablar de ella? el paciente entra y no obstante ver 3 velas prendidas, y no obstante no poder distinguir y diferenciar entre realidad externa y realidad interna, entre lo exterior y el juego como un exterior que se internalizar y vuelve hacia fuera para resolver a partir de su modificación: va a intentar infructuosamente tocar la tecla de la luz y encenderla. No es posible para el paciente aceptar sino después de un cierto tiempo que No Hay Relación Sexual, es decir: si no hay luz en el consultorio esto significa que es así, no se trata de ficción alguna creada por mí, es un real inevitable. Pero la oscuridad es también el tiempo de anestesia previo a una cirugía, es el tiempo y momento de la cirugía, la cirugía son truenos, son los cables que están cortados, su epilepsia, su tumor y el auto que hay que arreglarle los cables para que pueda hacer algo en su fantasía y proyección de lo que le pasa, en su decir. El paciente mira por la ventana cuando hay truenos haciendo, entiendo, un gran esfuerzo por no caer en una causa afirmación de la situación de mucho temor cuando hay truenos (hoy hay tormenta fuerte), un real exterior no puede no estar dentro del consultorio, por lo tanto: “lo espero y le doy el tiempo necesario para que se calme cada vez, con cada trueno”. Con el padre del psicoanálisis podemos decir que, si bien no hay recuerdo de su cirugía, del momento en que se extirpó el tumor, ¿sí lo hay o podría haberlo con esta recurrencia? Aún en una cirugía el inconsciente, aunque no lo veamos, siempre está. A esta se suma el fantasma, ¿una forma de juego en la oscuridad? Dudo, me parece más apropiado pensar que oscuridad es muerte, momento en que resurgen los fantasmas. El paciente queda inquieto y pone las 3 pequeñas muñequitas en una cama, desmayadas (a pesar que dije que no sin insistir sobre la negativa), pide que permanezcan allí hasta la próxima sesión: acepto, la madre se comunica la misma noche para conversar, el paciente también: me pregunta si tengo luz no pudiendo seguirme en la metáfora de: “acá vos y yo siempre tenemos luz”. A pesar de haberle dicho el terapista ocupacional como una causa anticipación que escucho que en su casa días atrás se cortó la luz, el paciente insiste y a partir del desfallecimiento de las tres figuras familiares: la madre en padre posición de hermana, la hermana menor y la mayor en la cama desmayadas, solicita que cure su auto y un muñeco así como se supone que tendré que hacerlo con ellas en la próxima sesión. Pero si la luz se corta jugaremos a que somos fantasmas, idea recurrente de retorno de la muerte (no angustia de muerte o de castración sino pura pulsión de muerte) que no por volver de los cuentos y sagas infantiles podría decir que no es una “realidad” en el paciente: jugar es vivir, jugar es la realidad externa para el paciente, la realidad de todos los días sin una “deseable” diferenciación, peligrosidad extrema que es necesario establecer como dos lugares, dos tiempos, dos estructuras y dos espacios diferentes en la vida que bien pueden aunarse pero No son lo mismo. “A no se quiere bañar, dice que no va a dormir” dice la madre ese mismo día por teléfono solicitándome ayuda: ¿dejarse morir? ¿Dejarse llevar por la muerte podría ser alguna lectura de este padre en la posición del paciente? ¿No arrojarse al alivio del descanso como una forma de descargar a través de los sueños, no poder enterarse del despertar, un padre en posición como si fuera de eternización del día sin “corte” alguno? ¿El rechazo también es algo buscado a partir de no querer bañarse nunca más? Esta no es un padre en posición de humanización, ¿podría ser una cierta reviviscencia del momento de la cirugía si pensamos que en esos momentos no se baña un niño, un sujeto recién operado? ¿Podríamos pensar que se encuentra trabajando como si estuviera dentro del vientre materno donde no hay necesidad de bañarse y dos son uno en un mismo cuerpo, motivo por el cual la madre me llama para que yo efectúe la cirugía y marque la causa en la castración en él que ella no puede? No querer dormir para no despertar el inconsciente en curso de causa en constitución. Ese significante paterno que falta, esa palabra que falta, esa palabra que el paciente no puede pronunciar bien retorna como la marca en su cuero cabelludo de la cirugía efectuada, lugar donde el pelo No Crece, lugar ahora tapado y oculto por el crecimiento del cabello en otras zonas (la madre ya no le corta tanto el pelo). Adultos niños los calvos (y personas con alopecía por zonas) que denotan el significante faltante, viejitos con otra estructura lógica que la cronológica, esto también atañe a la cirugía de este paciente como una zona “vacía” cuya huella porta en su cuero cabelludo a la vista de algunos, ahora. Zona ocupada por el Otro, zona que no es propia y que podríamos pensar que se separará y se apropiará el niño.

 

18) La sexualidad de la analista como empuje a la sexualidad del paciente

A juega sentado en el piso del consultorio y me habla, me inclino para escucharlo y A mira que mi blusa se abre, A mira las partes que pertenecen a la sexualidad del otro, de la analista lo cual ya había sido introducido en el juego de Buen Bowling cuando él tuvo que traer “su pelota”. La causa autorización de la analista, autorizarse a y de sí mismo es una pauta fundamental como una imagen-niño en la introducción de la sexualidad del paciente niño en estos casos de gravedad orgánica. Así la causa afirmación de la situación se repite y quedo mirándolo, mirando a un costado para que él dirija su mirada tranquilo. Momentos más tarde me agacho y A dice riendo mucho: “se te ve la bombacha”, lo cual francamente no me había dado cuenta. Le pido repita lo que dijo y respondo con espontaneidad: “¿y qué, vos no usas calzoncillo acaso? En casa cuando te agachas ¿no se te ve el calzoncillo a veces?”  Uno de los resultados es que el paciente deja (dejà) “olvidada” su “pelota” en el consultorio. Esto no sucede en cualquier momento ya que en dicha sesión el paciente llega con su auto que tiene un cable suelto pegado con cinta para que yo lo arregle, digo: “soy mecánica de autos, soy electricista, yo lo arreglo, no te preocupes” recordando las variables neurológicas en juego en su ser: epilepsia “residual” de la cirugía efectuada al extirpar parte del tumor (otra parte se encuentra cercana al tronco encefálico en la causa afirmación según palabras del neurólogo). Por supuesto que tomé una especie de alambrecito forrado de color “celeste” y uní, vinculé, reparé “ortopédicamente” ese cable suelto, es decir: organismo y psiquismo para luego poder jugar y que use el auto para transportar los elementos de un “dormitorio”, sexualidad otra vez, una y otra vez no dejan de estar presentes “siempre y cuando” haya una analista para escucharlo. En la epilepsia justamente se produce lo que yo puedo llamar “un cortocircuito neuronal, bioeléctrico”. Esto también determinará que la disposición de las letras en el juego del Buen Bowling sean distintas, es decir: la movilidad se efectúa a partir de la sexualidad en juego vía palabra y juego con palabras propiciada, ofertada y forzada desde la analista. Durante el juego, como un tren que se detiene en cada estación, el paciente cuenta algo, hoy el tiempo propuesto por él es sólo presente, introduzco con una pregunta el pasado para luego poder proyectarnos a un futuro mejor, “¿Querés que te cuente que hice hoy?” pregunta, digo “Sí”, ¿qué otra cosa podría decir sino una behajung tras behajung? El paciente se esconde debajo del escritorio y jugando dice que está en lo hondo como si estuviera nadando, le pido (vía nota por escrito) que su terapista ocupacional me envíe una foto de él nadando en la parte honda de la pileta lo cual dijo la madre preocupada y angustiada: no puede hacer y antes lo hacía: ¿esto podría ser parte de cierta fobia en juego en tanto tiempo de causa constitución? Dialogo con la madre vía whattsapp el mismo día y dice que su hijo puede ir a dicha parte de la pileta aunque llorando, que llora el niño? ¿En causa cuál es el miedo en juego? ¿El niño teme ahogarse en dicha parte como quedó ahogado durante su cirugía? ¿Es el ahogo de la madre como angustia que no termina de salir por el presente y futuro de su hijo lo que el paciente llora y teme o se angustia? Un retraso madre mental no significa que no haya angustia en tanto el paciente se encuentre “en análisis”. En esa misma sesión el paciente retoma el juego de la sesión anterior que “en la ficción” dejamos fijado, congelado, detenido y en suspenso para continuar: la hermana pequeña de Barbie y la otra hermana también de ella (la porrista) quedaron desmayadas, ahora ¿seremos “nosotros mismos” quienes las curaremos, madre del paciente y hermanita menor? Nosotros nos encargaremos de ellas, nosotros a través de nuestro trabajo nos convertiremos por irradiación” en agentes de salud de la familia, es decir: hacemos metáfora del Esquema R como una transmisión de un lazo generacional diferente para el paciente y su familia. De esta manera cambiamos lo transgeneracional que el paciente trae por un nuevo transgeneracional a partir del psicoanálisis.

 

19) Retraso Mental: ¿una consecuencia y/o derivación del lazo incestuoso al padre?

¿El maltrato recibido por la madre puede haber sido causal, entre otros del trastorno orgánico del hijo? No hay uno sino una multiplicidad de factores pero el acento estará puesto siempre en la existencia de la estructura de la madre como “matriz de un lenguaje”, lugar donde se aloja el óvulo y el espermatozoide para ser fecundado cuya resultante es un hijo. La sexualidad de la madre como una “casita” donde RSI se albergan fundan desde el inicio (y aún antes) el porvenir de un hijo. Lo incestuoso de la madre, los abusos sexuales, el maltrato psíquico y/o físico recibido pasa como marca “indeleble” al hijo alojándose lamentablemente en su organismo, en su cuerpo. Un niño es pegado es un fantasma, un decir, una frase, un acto alojado en el aparato psíquico de todo sujeto. ¿Cuánto y cómo en el Retraso Mental? El retraso mental ¿hace excepción a esta parte de la estructuración? Un niño es pegado ¿podría ser una excelente frase para el retraso mental donde el gozador y el gozado se confunden como el bien y el mal? La “inseguridad” que aparece como pregunta en A cuando tiene que escribir una letra, leer un número que él mismo escribió en un palo del juego de Bowling y otro momento podríamos pensarlo como un intento de existencia de escenificación y por lo tanto existencia del Esquema R en la repetición de “¿Un niño es pegado”? “Sí A, seguro, más fuerte, más fuerte, de nuevo” son algunas formas en los intentos de decir No al goce en dichos momentos, en otros, acompañado de una canción inventada por la analista con absoluto compromiso del cuerpo bailándola, invitándolo o tomándolo para cantarla y bailarla, para repetirla y que la cante.

 

20)El juego como un intento de nudo

Bernard Lecoeur establece un paralelo entre la epilepsia de Dostoievski (como fenómeno) como una función de nudo y la escritura de Joyce, homóloga a la función del “ego” que con Lacan leemos como un intento de “reparación”. ¿Podría el juego en A, con una epilepsia como resto, secuela de su cirugía, efectuar dicho intento? Si así lo fuera no es sino vía lenguaje introducido en el acto analítico, el baño del lenguaje efectuado desde otro en metáfora es absolutamente diferente entonces. La posición del paciente es megaloide, tiene un “ego” importante que en juego va disminuyendo, el juego como una alteridad y una alternancia con el otro. La ausencia producida en el juego de parte del sujeto es absolutamente diferente a la que se produce en el bebedor o en el jugador compulsivo, se produce en la primera un ausencia, un desvanecimiento del sujeto que trae el paciente no sin presencia del sexo como uno de los tres elementos que se constituyen: sujeto y saber son los otros dos. La ausencia es entonces del sinsentido para, en la metáfora del Esquema R, transformarla en un sentido dentro de una causa afirmación de y con la significación: anudar sujeto-saber-sexo.

 

21) El pelo crece

La cirugía, ¿podríamos pensarla como un estallido de un abandono hacia el paciente en A? Esta línea me permite pensar por que en dicha zona (cicatriz) el pelo no crecía y ahora sí: las asociaciones que el paciente va realizando en el juego, la significación dada al juego por la analista es o produce una verdadera “vascularización” de dicha “zanja” como bien lo trabaja Sandra Meshreky. Le juego hace cuerpo, hace organismo viviente, produce deseo y libido, hace memoria y recuerdo. A establece un paralelo entre el auto que trae y lo que le sucede a él: “los cables desconectados del auto”, “hay que operarlo” como lo operaron a él, “tiene una marca como yo tengo de la cirugía” dice luego de algunos meses de trabajo analítico. El trauma deja una cicatriz, también la entrada al lenguaje pero no es necesario ni mucho menos imprescindible que esta pase por un tumor: cuando lo simbólico falla va a parar al organismo? Propongo entonces hablar de la creación de un “Ego del Juego” el cual será lo que enlaza los tres registros y los mantendrá enlazados de por vida a condición si y sólo si el “juego” media como aquella cuerda que enlaza R-S (Real-Imaginario) a lo Imaginario. Esta propuesta toma una separación de la propuesta realizada por Lacan en el Seminario 23 donde propone el Ego en Joyce como una función a partir de la escritura enlazando dos registros y denotando por lo tanto una precariedad en su causa en la constitución. La propuesta de enlace a la partir del juego “garantiza” un enlace del nudo que no se desarma, el juego con la nueva imagen-niño como una inscripción del lenguaje instala una marca indeleble en el aparato psíquico de A, lo hemos visto en la producción de la angustia por ejemplo, la cual en la división subjetiva, en la causa de la constitución Lacan la ubica (Seminario 10) en el último piso, lugar del a. La dirección planteada no es inocente, la cuerda del Ego pasa primero por debajo de los registro Real y Simbólico, Vida y Muerte, el lenguaje se enlazará por entrecruzamiento luego a través de lo imaginario, vía juego, no sin que medie la palabra permanentemente constituyendo un cuerpo que da consistencia en los tres registros. B. Lecoeur desarrolla el problema del juego (como adicción con cierta equiparación con el alcohol en sujetos adictos) en Dostoievsky planteando que la pasión por el juego gira alrededor de dos polos en Dostoievsky en un intento de satisfacer la búsqueda de una autopunición y la de un autorreproche dando libre curso a las humillaciones y a las injurias que el sujeto se dirige como un polo centrado alrededor del padre. El juego se plantea como una cierta equivalencia de una compulsión al onanismo. La creación literaria en él marchaba mejor cuanto más perdía dice Freud, lo que lleva a pensar a Lecoeur en un resorte del juego al que se le añade un principio de exclusión entre la obra y el juego. En el juego hay una función y un momento de “vaciado” del sujeto, un tiempo donde el sujeto se “deshace” a partir de lo cual se vuelve a hacer otro sujeto. El juego se presenta entonces como una afirmación de una sustitución, una imagen-niño en una interrogación de un sistema cerrado, pleno.

 

22) El Ego

Lacan se refiere a él en el Seminario 1 diciendo que “el sujeto está capturado más allá del sentido de las palabras, un representante de la masa ideacional” que en el paciente citado se escucha claramente como un predominio en el juego sea organizándolo sin poder pasar solo a la existencia del Esquema R en la realización del mismo, con predominio de la idea vía palabra, o sea durante el juego. El ego sabemos entra en juego cuando de resistencia se trata como algo del orden del desconocimiento siendo esta su función fundamental, de manera que si imaginamos dos polos pondríamos en un el ego y en el otro extremo la palabra. En este punto es mejor hablar de forclusión de sentido en lugar de basarnos en la existencia o no de la forclusión en el sentido de determinar si la estructura es psicótica o neurótica. En la clase 11 del Seminario 23, Lacan dirá que “si el Ego es llamado narcisista es porque hay algo en un cierto nivel que soporta al cuerpo como imagen” dejándonos para pensar como ese Ego se constituye y se organiza para la posterior causa de la creación de un cuerpo que tendrá soporte especular. No es el caso de A, cirugía mediante, Retraso Mental, epilepsia, es decir: sin sistema nervioso mediante donde la causa de la creación va a depender de la incorporación del paciente de la lengua de la analista, amor de transferencia mediante, sin los cuales no es posible ninguna imagen-niño como una inscripción posterior, Joyce es buen testigo de ello quien hace soporte provisorio en la escritura. Hablar implica una diferencia con la escritura, hay el conjunto de los números enteros, a partir del Cero y del Uno podemos establecer un infinito de dichos números y hablar de tantos ellos como querramos; la escritura tiene un límite que es parte de ella misma, es su centro, así como la verdad no puede ser Toda dicha, la escritura no puede ser toda dicha-escrita, No Toda dicha por palabras escritas. Y justamente la escritura es lo que le permite hacer de soporte provisorio y ortopédico al error en la escritura del nudo. La causa propuesta del Ego del Juego que realizo es una nueva imagen-niño como una nueva inscripción que no permite que se desarme el nudo ya que la forma de enlace del Ego no parte de lo simbólico-imaginario la cual se desarmaría sino de lo real-simbólico para enlazar luego lo imaginario, partimos entonces de la vida enlazada al lenguaje con otro sujeto a una metáfora que lee al niño y hace metáfora del Esquema R en la transmisión de una lengua, una metáfora para luego imaginar dicho efecto a través del juego: así el sujeto comienza a separarse del otro materno y da lugar a la angustia no sin previa imagen-madre como una implicación en el Otro del analista. El Ego del Juego no se constituye sin la demanda de amor previamente ofertada por el analista quien espera al paciente donde dicha espera es ilusión de dicho acto de oferta. En dicho acto la palabra del analista entra al cuerpo y constituye al cuerpo en una relación al objeto el cual al ser constituido en dicha relación produce un sistema nervioso donde no lo hay, un cambio de posicionamiento en un sujeto en cuando a dicho objeto.

 

23) ¿El psicoanálisis es la ciencia de lo Real?

Esta es una afirmación de Franck Chaumon quien la propone entendiendo lo Real como “un tope” en el encuentro en la asimilación del mundo, de allí dice el autor, la frase de Lacan: “lo real es lo imposible”. Deseo de un imposible para un sujeto, que no puede afirmar que “No hay relación sexual”. Estos puntos “tope” como elementos de real se encuentran en el origen de la demanda dirigida al analista. ¿Quién entonces, y desde qué lugar otorga un certificado de discapacidad si “causa” en latín significa “proceso” y el derecho es un discurso en el que se disputan cosas en causa, ¿es “necesario” un ordenamiento jurídico? ¿desde que posición? y ¿cuál es el criterio si el discurso jurídico comparte la misma fórmula que el discurso científico? No hay padre en dicha posición donde la generalización y lo universal es la norma, “todos somos iguales ante la ley”: no discrimina singularidad alguna sino que la pierde por completo. El goce del cuerpo es excluido del derecho el cual ocuparse de las cosas en causa, en proceso, deja de lado la particularidad de cada sujeto.

Puedes descargar el documento “Intervenciones en lo Real en la clínica con niños graves: un desafío en el campo del deseo. Por Mónica Beatriz Peisajovich”

 

Mónica Beatriz Peisajovich: Licenciada en Psicología, Egresada de la UBA en el año 1989 – Realiza tareas de asistencia, docencia e investigación en problemáticas graves del desarrollo – Supervisora de Maestros Integradores, A.T. y otros Profesionales – Docente de postgrado de la I. Ulloa. – Forma parte de grupos de investigación en la EFBA – Presenta trabajos en Reuniones Lacanoamericanas de Psicoanálisis, Congresos de la UBA y otras Instituciones, Jornadas etc. – Ha formado parte de ALCE durante 10 años donde ha realizado tareas de asistencia e investigación en problemáticas neurológicas y epilépticas en particular – Ha realizado una Beca en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

Autora de los libros:

1) “Más Acá ó Más Allá de un Padre y otros trabajos de clínica con niños y adolescentes”. Rv editorial, Bs As. 2011.

2) “El Paseo en la clínica con niños y otros trabajos de autismo y psicosis en niños”. Rv editorial, Bs As 2013.

3) “Intervenciones en lo Real en un paciente con discapacidad”. EAE editorial. España 2016.

Coautora de diversos libros.

Supervisión técnica y profesional del texto: Daniel Paola.

 

Referencias:

(*) Donde Dice Juanita léase mi nombre.

 

Bibliografía

  • Rodulfo, R.: “Pagar de Más”. Ediciones Nueva Visión. Bs As., 1987
  • Rodulfo, R: “Padres e Hijos”. Editorial Paidós. Bs. As., 2014.
  • Peisajovich, M.: “Más acá ó Más allá de un Padre”. RV Editorial. Bs. As., 2011
  • Peisajovich, M.: “El Paseo en la Clínica con Niños”. RV Editorial. Bs. As, 2013
  • Lacan, J.: Seminario 1. Paidós editorial.
  • Lacan, J: Seminario 3. Paidós editorial.
  • Lacan, J: Seminario 10. Paidós editorial.
  • Lacan, J: Seminario 23. Paidós editorial.
  • Lacan, J: “El estadio especular”. Escritos. Paidós editorial.
  • Dolto, F.: “El caso Dominique”. Siglo XXI editores. México, agosto 2009.
  • Dolto, F.: “Cuando los padres se separan”. Paidós editorial. Bs. As., 1991.
  • Donzis, L.: Seminario con Niños y Púberes (presencial). EFBA, 2014.
  • Textos de Byung-Chul Han en Revista Ñ número 568, 16/08/2014.
  • Film: “El inventor de juegos”, Buenos Aires 2014.
  • Film: “Ladrona de libros”, Buenos Aires 2014.
  • Dr Castaño, Julio: “Formas clínicas de las disfasias Infantiles”. Hospital Italiano de Buenos Aires.
  • Dr Castaño, Julio: “Bases neurobiológicas del lenguaje y sus alteraciones”. Hospital Italiano de Buenos Aires.
  • Paola, D: Seminario “No hay relación sexual” (presencial). EFBA, 2013.
  • Paola, D: Clase dictada en Convocatoria Clínica. Bs. As., 2014.
  • Supervisiones realizadas con Daniel Paola en forma privada.
  • Vivaldi: “Las 4 estaciones”, en youtube, diversas interpretaciones, forma completa.
  • Ceratti, G: “Canción Animal”, en https://www.youtube.com/watch?v=-XIeMp4zQC4.
  • “Los supersónicos”: dibujo animado televisivo de los años 60 a 70 aproximadamente en https://www.youtube.com/watch?v=E5R_TUamMMs.
  • Meshreky, Sandra: “Un enfant est abandonné”. Les contemporains favores Éd. Francia, 2014. Gentileza Didier Moulinier.
  • Lecoeur, Bernard: “El hombre ebrio”. UNSAM Edita. Serie Tyche. San Martín, Bs As., Argentina, agosto 2014.
  • Kovadloff, Santiago: “El silencio primordial”. Emecé Editores. Bs. As., 1993.